Casi seis de cada diez argentinos creen que la economía está empeorando

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Una encuesta de Giacobbe & Asociados muestra que el 58,4% de los consultados tiene una percepción negativa sobre la evolución económica y que casi la mitad asegura que el deterioro ya afecta su vida cotidiana. El relevamiento también registra una imagen negativa de Javier Milei del 55,7%.

La percepción de que la economía argentina atraviesa un momento difícil continúa instalada entre una parte importante de la sociedad. Según el último relevamiento de Giacobbe & Asociados, correspondiente a agosto, el 58,4% de los encuestados considera que la situación económica está empeorando. Además, el 48,9% afirma que ese deterioro ya tiene consecuencias concretas sobre su vida cotidiana.

El estudio fue realizado entre el 24 y el 30 de agosto a nivel nacional, sobre una muestra de 2.500 personas consultadas mediante dispositivos móviles. El margen de error informado es de más o menos 2 puntos porcentuales.

La percepción negativa se mantiene prácticamente en los mismos niveles que durante julio, aunque continúa por encima de los registros de fines de mayo y comienzos de junio, cuando había llegado al 54%. El dato muestra que, más allá de los indicadores que el Gobierno utiliza para defender su programa económico, todavía existe una distancia importante entre ese discurso y la experiencia que una parte de la población dice atravesar.

Del otro lado, el 28,5% de los consultados considera que la economía está mejorando y que ya puede percibir esa recuperación en su situación personal. Otro 7,3% cree que existe una mejora, aunque todavía no la siente directamente. En conjunto, la percepción positiva alcanza al 35,8%. Un 5,3% define el escenario como estancado.

Cuando la pregunta apunta directamente al programa económico de Javier Milei, la respuesta más elegida también es crítica. El 47,8% considera que el plan es equivocado y que la sociedad está atravesando un esfuerzo que no tiene sentido. La cifra representa casi la mitad de los encuestados y marca uno de los principales desafíos políticos para el oficialismo.

Sin embargo, el ajuste todavía conserva un nivel importante de respaldo. El 22,4% sostiene que hay que soportar las medidas actuales porque existe la expectativa de que la situación mejore en el futuro. Otro 16,8% considera que el ajuste no es tan fuerte y que el rumbo elegido es correcto.

El resto de las respuestas se divide entre quienes creen que el ajuste puede tener sentido pero dudan de la capacidad de la sociedad para atravesarlo y quienes directamente no comprenden el programa económico y cuestionan que pueda producir resultados positivos.

El malestar también aparece reflejado en la evaluación del Presidente. Según la misma encuesta, Javier Milei registra un 55,7% de imagen negativa frente a un 36,1% de valoración positiva. La percepción económica y la evaluación política aparecen así estrechamente relacionadas.

El dato adquiere una dimensión particular porque proviene de un estudio realizado por Giacobbe & Asociados, una consultora que el artículo presenta como cercana al oficialismo. Para el Gobierno, el resultado funciona como una señal de alerta: aunque algunos indicadores macroeconómicos hayan mostrado mejoras, una parte considerable de la sociedad todavía no identifica esos cambios con una mejora en su propia vida.

Ahí aparece una de las principales tensiones del programa económico de Milei. La estabilidad de las cuentas públicas y la reducción de determinados desequilibrios pueden convivir con una percepción social negativa si los ingresos, el consumo y las condiciones materiales no mejoran al mismo ritmo.

La encuesta deja, en definitiva, una fotografía incómoda para la Casa Rosada. Casi seis de cada diez argentinos creen que la economía está empeorando y prácticamente uno de cada dos dice sentir ese deterioro en su vida cotidiana. La discusión económica, para el Gobierno, ya no pasa solamente por mostrar resultados en los números: también deberá convencer a una sociedad que todavía espera que la recuperación deje de ser una promesa futura y se convierta en una experiencia concreta.