Una encuesta de la Universidad de San Andrés muestra que el Gobierno mantiene mejores niveles de evaluación que Macri y Alberto Fernández en un momento similar, aunque la insatisfacción con el rumbo del país alcanza al 69% y La Libertad Avanza tiene dificultades para retener a quienes acompañaron a Patricia Bullrich en 2023.
Javier Milei atraviesa su tercer año de gobierno con una paradoja política. Los números todavía lo ubican por encima de Mauricio Macri y Alberto Fernández en términos de evaluación a esta altura de sus respectivos mandatos, pero esa ventaja convive con un creciente malestar social y con dificultades para conservar parte del electorado que hizo posible su llegada al poder.
Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, apenas el 29% de los consultados se muestra satisfecho con la marcha general del país, mientras que el 69% expresa insatisfacción. Aun con ese escenario adverso, la percepción resulta mejor que la registrada durante el tercer año de los gobiernos anteriores: con Macri la satisfacción rondaba el 20%, mientras que durante la gestión de Alberto Fernández apenas superaba el 10%.
El problema aparece cuando se mira la aprobación específica del Gobierno. Milei reúne un 35% de aprobación frente a un 61% de desaprobación, una relación que muestra que la distancia entre quienes respaldan al Presidente y quienes cuestionan su gestión sigue siendo considerable.
El escenario electoral tampoco ofrece una fotografía cómoda para el oficialismo. Ante la pregunta sobre a quién votarían si las elecciones fueran hoy, La Libertad Avanza obtiene el 24%, apenas un punto por encima del peronismo, que llega al 23%. El dato más significativo, sin embargo, es el 26% que todavía no sabe o no responde.
Ese electorado indefinido puede convertirse en el territorio decisivo de la próxima disputa política. La elección de 2027 todavía queda lejos, pero las encuestas empiezan a mostrar que el voto que sostuvo al oficialismo no es un bloque homogéneo ni necesariamente permanente.
La principal señal de alerta para Milei aparece en el electorado de Patricia Bullrich. La Libertad Avanza conserva actualmente apenas el 39% de quienes habían votado por la entonces candidata de Juntos por el Cambio en la primera vuelta de 2023. La cifra contrasta con el 57% que el peronismo logra retener entre quienes habían elegido a Sergio Massa.
La pérdida de esos votos tiene una explicación política más amplia. Una parte del electorado que acompañó a Bullrich en 2023 encontró en Milei una alternativa para derrotar al peronismo, pero no necesariamente se convirtió en un votante libertario permanente. La distancia entre apoyar una candidatura y adoptar una identidad política puede hacerse visible cuando cambian las condiciones económicas o las expectativas.
Por eso, el Gobierno enfrenta un desafío que va más allá de su núcleo duro. Mantener el apoyo de quienes ya están convencidos puede resultar menos importante que recuperar a aquellos sectores que votaron por el cambio pero ahora observan con mayor distancia el rumbo económico y social del país.
La encuesta también muestra que el peronismo continúa lejos de sus mejores registros históricos, aunque conserva una base electoral relativamente estable. Con un 23%, todavía no logra convertirse en una alternativa claramente dominante, mientras que la indefinición de más de una cuarta parte de los consultados deja abierta una competencia que puede cambiar rápidamente.
El dato de fondo es que Milei todavía conserva una ventaja comparativa frente a sus antecesores, pero esa ventaja no equivale a una garantía electoral. La insatisfacción con el presente, la dificultad para fidelizar votos ajenos y la existencia de un enorme segmento todavía indeciso configuran un escenario en el que el oficialismo puede seguir siendo competitivo, pero ya no puede dar por sentado que todos los votos que lo llevaron a la Casa Rosada continuarán acompañándolo.