La ultraderecha vuelve a ganar en el este de Alemania, mientras la izquierda se impone en Berlín

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Las elecciones regionales dejaron dos escenarios contrapuestos: AfD quedó al frente en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, mientras Die Linke encabezó los resultados en la capital. El retroceso de la CDU de Friedrich Merz volvió a quedar expuesto en las urnas.

Alemania atravesó este domingo una nueva jornada electoral con dos resultados muy diferentes. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en el noreste del país, Alternativa para Alemania (AfD) se ubicó en el primer lugar con entre 37% y 38% de los votos, según los sondeos a boca de urna. En Berlín, en cambio, Die Linke consiguió entre 24% y 25,8% y quedó por delante de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido del canciller Friedrich Merz.

El resultado en el estado del noreste representa otro avance electoral de AfD en la antigua Alemania Oriental. Allí, el partido de ultraderecha superó al Partido Socialdemócrata (SPD), que obtuvo entre 35,5% y 36,5%. La CDU, en cambio, quedó relegada a alrededor del 5%, en uno de sus peores desempeños regionales.

El crecimiento de AfD no aparece aislado. El partido ya había obtenido un resultado especialmente fuerte en Sajonia-Anhalt a comienzos de septiembre, donde alcanzó el 43,8% de los votos, y también había logrado imponerse en Turingia en 2024. La secuencia muestra una presencia electoral cada vez más consolidada de la formación en distintos territorios del este alemán.

Berlín ofreció una imagen diferente. Die Linke quedó primera, mientras que la CDU se ubicó segunda con alrededor del 20%. AfD quedó en el tercer o cuarto lugar, según las primeras proyecciones, con porcentajes cercanos al 14% o 16%. Los Verdes y el SPD completaron las principales posiciones.

Uno de los factores centrales de la campaña berlinesa fue el acceso a la vivienda. La ciudad atraviesa un fuerte aumento de los alquileres y una parte importante de la población vive en viviendas alquiladas. Die Linke hizo de ese problema uno de los ejes de su campaña, con propuestas que incluyen mayores controles sobre el mercado inmobiliario y medidas contra los grandes propietarios.

La figura de Elif Eralp también adquirió protagonismo durante la campaña. La candidata de Die Linke, hija de inmigrantes turcos y abogada especializada en Derecho, construyó su candidatura alrededor de cuestiones como el acceso a la vivienda, la igualdad y las políticas sociales. El resultado electoral la colocó en una posición central para la discusión sobre el futuro gobierno de la capital.

Para Friedrich Merz, los resultados representan un escenario complejo. El canciller reconoció el desempeño de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental como un “desastre”, aunque descartó renunciar y sostuvo que continuará adelante con su programa de gobierno. También admitió que la confianza en las instituciones está disminuyendo y llamó a avanzar con las reformas previstas.

La situación de la CDU contrasta con la expansión de los partidos que ocupan los extremos del escenario político. AfD crece especialmente en regiones del este, mientras Die Linke recupera espacio en Berlín. Al mismo tiempo, la CDU y el SPD, las dos fuerzas tradicionales que gobiernan en coalición a nivel nacional, enfrentan dificultades para conservar el peso electoral que históricamente tuvieron.

El mapa que dejan estas elecciones también refleja diferencias territoriales que continúan presentes desde la reunificación alemana. El este del país mantiene dinámicas políticas diferentes a las de las grandes ciudades occidentales, mientras Berlín combina problemas urbanos, una población joven y una fuerte presión sobre el mercado de la vivienda. Esa diversidad vuelve difícil interpretar los resultados como una única tendencia nacional.

Las elecciones regionales no determinan por sí solas el rumbo del Gobierno federal, pero sí funcionan como una fotografía del clima político alemán. En esta jornada, esa fotografía muestra un avance de AfD en el noreste, un crecimiento de Die Linke en Berlín y nuevas dificultades para la CDU de Merz, en un país donde las diferencias territoriales y el desgaste de los partidos tradicionales vuelven a ocupar el centro de la escena.