Brasil cerró la votación y espera una definición entre Lula y Flávio Bolsonaro

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Las urnas cerraron este domingo y comenzó el conteo oficial de votos de una elección presidencial marcada por la polarización. Lula da Silva y Flávio Bolsonaro llegan a la definición con un escenario abierto y la posibilidad de un balotaje el 25 de octubre.

Brasil cerró este domingo 4 de octubre una jornada electoral seguida con atención en toda América Latina. A las 17, hora de Brasilia, terminó la votación y comenzó la etapa de escrutinio que definirá quiénes serán los candidatos que avancen a una eventual segunda vuelta presidencial.

La disputa tiene como protagonistas al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL). Antes de la apertura de las urnas, las encuestas mostraban una elección particularmente ajustada y dejaban abierta la posibilidad de que ninguno de los dos alcanzara la mayoría necesaria para evitar un balotaje.

El último relevamiento de Datafolha, realizado entre el 2 y el 3 de octubre sobre 4.006 personas en 122 municipios, ubicaba a Lula con el 45% de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro con el 42%. La diferencia se encontraba dentro del margen de error de dos puntos porcentuales, por lo que el resultado definitivo aparecía como una incógnita hasta el cierre de la votación.

La elección también estuvo atravesada por la participación de otros candidatos, aunque con una distancia considerable respecto de los dos principales contendientes. Ronaldo Caiado aparecía con el 4% de los votos válidos, mientras que Augusto Cury y Renan Santos registraban el 3% cada uno en la última medición de Datafolha.

El sistema electoral brasileño establece que para ganar en primera vuelta un candidato debe superar la mitad de los votos válidos. Si ninguno alcanza ese objetivo, los dos postulantes más votados vuelven a enfrentarse en una segunda vuelta. Para esta elección, esa instancia está prevista para el 25 de octubre.

La incertidumbre no estaba solamente en quién terminaría primero, sino también en la distancia final entre Lula y Flávio. El sondeo previo mostraba además un escenario prácticamente empatado para una eventual segunda vuelta: Lula alcanzaba el 47% frente al 46% de Flávio, una diferencia que también se encontraba dentro del margen de error.

En las horas previas al cierre, los primeros datos provenientes del exterior ofrecían una señal favorable para Lula. En los países donde la votación ya había terminado, el presidente superaba el 50% de los votos contabilizados, mientras Flávio Bolsonaro se ubicaba por debajo del 40%. Sin embargo, esos resultados no permitían anticipar el comportamiento del electorado dentro de Brasil, donde se concentra la enorme mayoría de los votos.

La jornada electoral transcurrió bajo la atención del Tribunal Superior Electoral, que comenzó a divulgar los resultados a medida que avanzaba la totalización de los votos. El sistema de voto electrónico permite que el escrutinio avance con rapidez, por lo que la expectativa se concentró en las primeras horas posteriores al cierre de las mesas.

Más allá de los números, la elección brasileña representa una nueva fotografía de la profunda polarización política que atraviesa al país. Lula busca continuar en el Palacio del Planalto, mientras Flávio Bolsonaro intenta devolver al apellido Bolsonaro al centro del poder nacional después de la presidencia de su padre, Jair Bolsonaro.

El resultado también tendrá impacto más allá de las fronteras brasileñas. Brasil es la principal economía de América Latina y una de las piezas centrales de la política regional. Lo que ocurra en las urnas puede modificar las relaciones del país con sus vecinos, su posición frente a Estados Unidos y China y el rumbo de debates regionales que involucran comercio, ambiente y política exterior.

Para Argentina, la elección tiene una importancia todavía mayor. Brasil es el principal socio comercial del país y una pieza decisiva del Mercosur. Cualquier cambio en la orientación política y económica del gobierno brasileño puede repercutir sobre la relación bilateral y sobre la dinámica del bloque regional.

Ahora comienza la parte más breve pero también más decisiva de la jornada: contar los votos.

Con las urnas cerradas, las encuestas dejan de ser protagonistas y empiezan a hablar los resultados oficiales. La elección que durante semanas pareció encaminada hacia un duelo estrecho entre Lula y Flávio Bolsonaro entra finalmente en su etapa definitiva.

Y si ninguno consigue superar el umbral necesario para ganar este domingo, Brasil tendrá que volver a las urnas el 25 de octubre para decidir quién conducirá al país durante los próximos años.