La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la emergencia sanitaria global tras la rápida propagación del Clado Ib de la viruela símica en África. Esta nueva variante del virus Mpox, que presenta mayor transmisibilidad y letalidad, ha encendido las alarmas a nivel internacional, instando a intensificar la vigilancia y el diagnóstico genómico para evitar su expansión fuera del continente africano.
La declaración de emergencia por parte de la OMS surge en respuesta a la identificación de la variante Clado Ib, originada en la República Democrática del Congo y que se ha extendido rápidamente a otros países africanos como Ruanda, Uganda y Kenia. Esta nueva cepa, que ha mostrado una mayor virulencia y un incremento significativo en la mortalidad, especialmente en niños menores de 15 años, ha llevado a un aumento del 162% en los casos reportados en los primeros seis meses de 2024.
Aunque la variante Clado Ib aún no ha sido detectada fuera de África, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido a las naciones del continente americano a estar alertas ante posibles casos importados, subrayando la importancia de fortalecer la vigilancia epidemiológica y la secuenciación genómica. Hasta la fecha, en América solo se ha registrado el Clado II del virus, afectando principalmente a hombres que tienen sexo con hombres.
La decisión de la OMS también tiene implicaciones administrativas, permitiendo a los fabricantes de vacunas solicitar licencias de emergencia para la producción y distribución masiva de inmunizaciones. Existen dos vacunas aprobadas que, derivadas de la vacuna contra la viruela humana erradicada en 1980, brindan protección contra las formas graves de Mpox, aunque su uso no es universal y se recomienda principalmente para contactos cercanos y grupos en riesgo.
Expertos destacan que, a diferencia del SARS-CoV-2, el virus Mpox presenta una transmisión más limitada, lo que reduce el riesgo de una pandemia a gran escala. No obstante, la vigilancia estrecha y la prevención siguen siendo cruciales para contener su propagación y evitar nuevas olas de contagios en otras regiones del mundo.