Auquinco tendrá agua potable de red por primera vez en su historia

En este momento estás viendo Auquinco tendrá agua potable de red por primera vez en su historia
  • Publicación de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Ciudadanías
  • Tiempo de lectura:6 minutos de lectura

Más de 40 familias del paraje cercano a Buta Ranquil, en el norte neuquino, accederán a un servicio de agua segura, tratada y disponible durante las 24 horas. La obra supera los 1.225 millones de pesos y busca poner fin a décadas de abastecimiento precario, con una infraestructura que incluye captación, almacenamiento, cloración y conexiones domiciliarias.

Para las familias de Auquinco, abrir una canilla y contar con agua segura dejará de ser una incertidumbre cotidiana. El paraje del norte neuquino se encamina a contar por primera vez con un sistema formal de agua potable, una obra que busca resolver una carencia histórica y mejorar las condiciones de vida de más de 40 familias que durante años debieron organizar sus rutinas en función de un suministro irregular.

Ubicada cerca de Buta Ranquil, en una región donde las distancias pueden convertir las necesidades básicas en dificultades permanentes, Auquinco dependía hasta ahora de un sistema precario. El agua se captaba directamente de la descarga de la microcentral del Ente Provincial de Energía del Neuquén, sin tratamiento ni cloración y sin un tanque de reserva que permitiera sostener el abastecimiento cuando se interrumpía la provisión.

La red existente tampoco alcanzaba a todas las viviendas. Para muchas familias, disponer del recurso implicaba revisar mangueras, resolver obstrucciones y trasladarse hasta los puntos de captación, sin tener la seguridad de que el agua continuaría llegando durante el día.

Morelia, una de las primeras pobladoras del paraje, describió las dificultades que atravesaba para conseguir agua. En ocasiones debía caminar hasta las mangueras para retirar hojas y ramas que bloqueaban el paso. Incluso después de resolver el problema, podía regresar a su casa y descubrir que el suministro se había interrumpido nuevamente.

Su testimonio refleja una realidad que suele quedar fuera de las estadísticas generales sobre infraestructura: cuando el acceso al agua no está garantizado, las tareas cotidianas requieren tiempo adicional, esfuerzo físico y una atención constante. Cocinar, higienizarse, cuidar a niños y adultos mayores o simplemente salir de la vivienda puede convertirse en una decisión condicionada por la disponibilidad de un recurso indispensable.

La obra denominada Sistema de Agua Potable-Paraje Auquinco contempla una inversión superior a los 1.225 millones de pesos y se financia mediante un crédito gestionado por el Gobierno de Neuquén ante la CAF, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. La ejecución está a cargo de la Unidad Provincial de Enlace y Ejecución de Proyectos con Financiamiento Externo, mientras que la inspección corresponde al Ente Provincial de Agua y Saneamiento.

El proyecto incluye una nueva obra de toma, un acueducto de alimentación, estructuras para regular la presión del agua, un tanque de reserva y una sala de cloración. También prevé una red de distribución con conexiones domiciliarias y un cerco perimetral en el sector de captación para impedir el ingreso de animales y proteger la calidad del recurso.

Cada uno de estos componentes cumple una función concreta. La captación permite obtener el agua desde una fuente determinada; el acueducto la transporta hacia el sistema de distribución; el tanque de reserva ayuda a sostener el suministro ante variaciones en la provisión, y la cloración permite desinfectarla para reducir los riesgos sanitarios. La red domiciliaria, finalmente, acerca el servicio a las viviendas y evita que cada familia dependa de soluciones improvisadas.

La disponibilidad de agua potable durante las 24 horas, los 365 días del año, es uno de los principales objetivos de la intervención. El acceso continuo permitirá reducir la necesidad de acarrear agua y aportará mayor previsibilidad a la vida diaria. También contribuirá a prevenir enfermedades de origen hídrico, siempre que el sistema mantenga controles de calidad, operación adecuada y tareas de mantenimiento.

El Gobierno provincial incluyó el proyecto entre las obras destinadas a reducir las desigualdades en el acceso a servicios esenciales. La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, señaló que la gestión del agua debe abarcar tanto la preservación del recurso como la provisión de agua potable y el tratamiento adecuado de los efluentes.

El planteo adquiere especial importancia en un contexto en el que el acceso al agua segura convive con desafíos ambientales y diferencias territoriales. La infraestructura resulta indispensable, pero su funcionamiento a largo plazo también requiere proteger las fuentes de abastecimiento, controlar la calidad del agua y garantizar recursos para el mantenimiento del sistema.

La obra de Auquinco se suma a otras intervenciones realizadas o proyectadas en localidades neuquinas que arrastran dificultades históricas con los servicios públicos. En el norte provincial, las distancias, la dispersión de las viviendas y las particularidades geográficas pueden elevar los costos de construcción y operación. Sin embargo, esas condiciones también explican por qué la planificación estatal resulta fundamental para evitar que las comunidades más pequeñas queden relegadas.

El financiamiento externo permitió poner en marcha un proyecto cuya inversión supera los 1.200 millones de pesos. Este mecanismo amplía las posibilidades de ejecutar infraestructura, aunque también plantea la necesidad de administrar los recursos con transparencia y asegurar que las obras cumplan sus objetivos. En este caso, el resultado deberá medirse no solo por la construcción de las instalaciones, sino por la continuidad y la calidad efectiva del servicio que reciban las familias.

El cuidado del entorno también fue contemplado durante la ejecución. Según la información oficial, las excavaciones se realizaron manualmente y con herramientas livianas para reducir las alteraciones del terreno. La protección de la zona de captación mediante un cerco busca, además, evitar que los animales ingresen al área y comprometan la calidad del agua.

Para los habitantes de Auquinco, la transformación esperada va más allá de contar con nuevas cañerías y un tanque de almacenamiento. Significa reducir la incertidumbre, recuperar tiempo y depender menos de soluciones que exigen esfuerzo permanente. En una comunidad donde el suministro irregular condicionó durante años actividades elementales, la continuidad del servicio puede modificar de manera concreta la organización de la vida cotidiana.

El desafío será sostener esa mejora una vez terminados los trabajos. La infraestructura necesitará controles periódicos, mantenimiento y una gestión capaz de responder ante eventuales fallas. La garantía del derecho al agua no termina con la inauguración de una obra: se consolida cuando el servicio funciona todos los días y llega de manera segura a cada hogar.

Auquinco se encuentra así ante un cambio esperado durante décadas. Para sus familias, el avance representa la posibilidad de dejar atrás un sistema precario y acceder a una condición básica para la salud, el bienestar y el arraigo. En una provincia atravesada por el desarrollo energético y la expansión económica, la llegada de agua potable a una pequeña comunidad recuerda que el desarrollo también se mide en aquello que permite vivir mejor, incluso lejos de los grandes centros urbanos.