Bayern Múnich se consagró campeón de la Bundesliga con cuatro fechas de anticipación. El equipo bávaro recuperó el dominio local, pero la verdadera ambición de la temporada parece estar mucho más allá del torneo alemán.
Bayern Múnich volvió a hacer lo que durante años pareció una costumbre.
Ser campeón.
Con la victoria 4 a 2 frente a Stuttgart, el equipo alemán aseguró el título de la Bundesliga cuando todavía restan cuatro jornadas para el cierre del campeonato.
La diferencia en la tabla ya es imposible de descontar.
Quince puntos sobre su perseguidor más cercano.
Otra vez, el club bávaro convirtió la liga alemana en un territorio conocido.
El título tiene un peso especial.
No solo por la consagración número 35 de su historia.
También porque confirma la rápida consolidación del proyecto de Vincent Kompany en el banco de suplentes.
Durante gran parte del torneo, Bayern mostró una superioridad difícil de discutir.
Potencia ofensiva.
Regularidad.
Y una sensación de control que pocas veces dejó espacio para la sorpresa.
Harry Kane volvió a ser una de las grandes figuras del equipo.
El delantero inglés marcó otro gol en la jornada decisiva y sigue firmando una temporada que lo mantiene como una de las referencias ofensivas de Europa.
Pero esta vez en Múnich el festejo fue medido.
Sin euforia exagerada.
Con la mirada puesta en lo que todavía queda por delante.
Porque para Bayern, la Bundesliga ya no parece suficiente.
El club sigue en carrera en la Copa de Alemania y en la Champions League.
Y dentro del plantel el objetivo ya no pasa solo por ganar en casa.
Pasa por convertir esta temporada en una de esas que quedan en la memoria.
En Alemania, el dominio ya no sorprende.
Lo verdaderamente interesante ahora es otra pregunta.
Si este Bayern volvió a ganar como siempre.
O si recién empieza a mostrar hasta dónde quiere llegar.