La Cámara Argentina de Comercio revela una preocupante disminución en el consumo y una pérdida del poder adquisitivo que pone en jaque a las familias argentinas.
El consumo en Argentina sufrió una significativa caída del 2,2% en mayo en comparación con abril, según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). Este retroceso representa la mayor disminución registrada desde que se comenzó a elaborar el Indicador de Consumo (IC) en febrero de 2021, y refleja una preocupante pérdida del poder adquisitivo en medio de una inflación galopante.
El estudio de la CAC revela que el consumo privado se desplomó un 7,7% en términos interanuales. La caída se debe en gran parte al incremento de precios, que ha erosionado el ingreso real de las familias argentinas. En mayo, el ingreso nominal promedio por hogar fue de $1.084.000, lo que equivale a una disminución del 21% en su poder de compra respecto al mismo período del año anterior.
El informe también destaca que, a pesar de un aumento en la variación de los salarios por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en los últimos dos meses, esta mejora aún no se ha traducido en un incremento del consumo. La tendencia negativa se ha mantenido, con una reducción del 4,3% en el consumo acumulado durante 2024 en comparación con 2023.
La contracción en el consumo se ha reflejado especialmente en sectores como la indumentaria y la recreación, donde las familias han priorizado la compra de alimentos y bebidas ante la necesidad de ajustar sus gastos.
En paralelo, la actividad económica también mostró signos de debilidad. El nivel general de actividad cayó casi un 1% en mayo respecto a abril, acumulando una baja del 6% en los primeros cinco meses del año, según datos de la consultora de Orlando Ferreres. La caída desestacionalizada de 0,8% respecto al mes anterior confirma un panorama económico sombrío y resalta la necesidad de medidas urgentes para revertir la crisis.
Este escenario plantea serios desafíos para la economía argentina, que enfrenta una creciente incertidumbre y la urgencia de encontrar soluciones que estabilicen la situación y devuelvan el poder adquisitivo a las familias.