El Albinegro perdió 2-0 ante San Martín de Formosa en San Francisco y no pudo conseguir el primer boleto a la Primera Nacional. Tras la frustración, los jugadores agradecieron a los hinchas que viajaron desde el Alto Valle y prometieron volver a intentarlo en la Reválida del Federal A.
El golpe fue duro. Cipolletti llegó a San Francisco, Córdoba, con la ilusión de cerrar una temporada especial con el regreso a la Primera Nacional, pero la final ante San Martín de Formosa terminó con una derrota por 2-0. Sin embargo, cuando el resultado ya no dejaba margen para la remontada, apareció una imagen que resumió el vínculo entre el equipo y su gente: los hinchas siguieron alentando hasta el último minuto.
Los futbolistas terminaron el encuentro con tristeza y bronca por una oportunidad que se les escapó. Para muchos, era uno de los partidos más importantes de sus carreras. La expectativa de toda una ciudad había viajado hasta Córdoba y la derrota dejó una sensación difícil de procesar. Aun así, el reconocimiento al esfuerzo de los simpatizantes se convirtió en uno de los mensajes centrales del plantel.
Marcos Pérez, capitán del equipo, expresó su pesar por no haber podido cumplir con las expectativas de los hinchas. Reconoció que el grupo había dado todo, pero que no había sido suficiente, y señaló que ahora será necesario asimilar el golpe y levantar la cabeza porque todavía queda otra oportunidad para pelear por el ascenso.
El esfuerzo de quienes viajaron hasta San Francisco tuvo un lugar especial en las palabras de los jugadores. Desde el Alto Valle, miles de simpatizantes recorrieron más de mil kilómetros para acompañar al Albinegro en una definición decisiva. La distancia, el tiempo y los gastos del viaje no impidieron que la tribuna se hiciera escuchar durante todo el partido.
Gonzalo Lucero también destacó el acompañamiento y describió la jornada como uno de los días más tristes de su carrera futbolística. La frustración por el resultado convivió con el orgullo de ver a tantos hinchas respaldando al equipo incluso cuando la victoria ya parecía lejana.
En lo deportivo, Cipolletti había comenzado con iniciativa y tuvo oportunidades durante el primer tramo del encuentro. Sin embargo, no consiguió transformar ese buen comienzo en goles y terminó pagando caro dos acciones del conjunto formoseño. Ricardo Tapia abrió el marcador de cabeza tras una pelota parada, mientras que Dylan Leiva amplió la diferencia en el segundo tiempo.
La expulsión de Andrés Almirón complicó todavía más las posibilidades del equipo rionegrino, que debió afrontar el tramo final con un jugador menos. San Martín de Formosa sostuvo la ventaja hasta el cierre y consiguió el ascenso directo a la Primera Nacional.
Para Cipolletti, la derrota significó dejar escapar la primera oportunidad de regresar a la segunda categoría del fútbol argentino después de 25 años. Pero la temporada todavía no terminó. El Albinegro continuará su camino en el Reducido del Torneo Federal A, donde tendrá una nueva posibilidad de conseguir el segundo ascenso.
El desafío inmediato será recuperarse física y emocionalmente. El plantel deberá transformar la frustración en energía para afrontar una instancia en la que cada partido volverá a ser decisivo. El cuerpo técnico, encabezado por Fabián Enríquez, también reconoció errores e imprecisiones que terminaron influyendo en el resultado, aunque destacó la entrega de sus futbolistas.
La derrota dejó una herida deportiva, pero no borró lo construido durante la campaña ni el respaldo que el equipo consiguió en la región. La movilización hacia Córdoba mostró hasta qué punto el sueño del ascenso excede los límites del campo de juego y forma parte de la identidad de una ciudad y de una comunidad futbolera.
Ahora, Cipolletti tendrá que pasar de página. La final quedó atrás y el objetivo sigue en pie, aunque el camino sea más largo. Los jugadores saben que no pudieron devolverles a los hinchas la alegría que fueron a buscar, pero también reconocen que ese acompañamiento representa una responsabilidad y una motivación para lo que viene.
La primera oportunidad se escapó en San Francisco. La ilusión, en cambio, sigue abierta. El Albinegro buscará recuperarse y volver a competir por el ascenso, con la promesa de dejarlo todo en la cancha y con una hinchada que, incluso después de la derrota, demostró que no piensa abandonar al equipo.