Cooperativa textil transforma bolsas plásticas en productos cotidianos

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Mandarinas, una cooperativa textil conformada por mujeres en Chacarita, Buenos Aires, ha estado produciendo remeras y objetos cotidianos utilizando bolsas de plástico recicladas durante los últimos diez años, en un esfuerzo por promover la sostenibilidad y la conciencia ambiental.

En el barrio de Chacarita, Buenos Aires, la cooperativa textil Mandarinas, compuesta exclusivamente por mujeres, ha estado trabajando durante una década para convertir bolsas de plástico recicladas en productos cotidianos. Desde remeras hasta accesorios, la cooperativa no solo ofrece una salida laboral para sus integrantes, sino que también aborda de manera activa la problemática del exceso de plásticos en el medio ambiente.

«Somos mujeres que queremos una salida laboral, aprender del oficio y también mostrar que hay una forma distinta de producir, con un espíritu más cooperativo y amigable con el ambiente», explica Sofía Revillard, coordinadora de la cooperativa. El proceso de transformación de las bolsas plásticas incluye la recolección, limpieza y diseño, seguido de la técnica de termofusión para crear los artículos deseados.

La técnica de termofusión permite reutilizar el plástico o el nylon, lo que ha permitido a Mandarinas producir una variedad de productos que incluyen cartucheras, billeteras, materas y bolsas para compras. Más allá de la producción de objetos, la cooperativa tiene como objetivo reducir la generación de residuos, reincorporar materiales en el circuito productivo y fomentar la conciencia ambiental a través de capacitaciones y talleres.

La cooperativa, afiliada al movimiento Libres del Sur, surgió como resultado de las luchas sociales y políticas, donde las integrantes compartían conocimientos en corte y confección y decidieron crear su propio espacio de trabajo. Además de abordar la problemática del plástico, Mandarinas busca eliminar los cierres de plástico en sus productos para lograr una verdadera sostenibilidad.

En un mundo donde se producen cerca de cinco billones de bolsas de plástico al año, iniciativas como la de Mandarinas demuestran que incluso pequeños cambios en los procesos de producción pueden tener un impacto significativo en la reducción de residuos y la preservación del medio ambiente.