El gasto para criar a un menor se duplicó desde noviembre, alcanzando valores entre $323.527 y $407.062. la inflación ahoga a las familias y aumenta la pobreza infantil.
La situación económica de las familias argentinas se agrava día a día, especialmente para aquellas con menores a cargo. Desde la asunción de Javier Milei como presidente, los costos de crianza han experimentado un incremento alarmante, duplicándose en algunos casos. Según datos recientes del INDEC, las cuatro canastas de crianza, que varían según el rango etario, han alcanzado valores que oscilan entre $323.527 y $407.062 para mayo. Este aumento, que promedia un 5,7% respecto al mes anterior y hasta un 95% en los últimos seis meses, resalta la escalada inflacionaria y el impacto desmedido en el presupuesto familiar.
La crisis se refleja no solo en los números sino en la vida diaria de millones de argentinos. Un informe de UNICEF Argentina reveló que casi 10 millones de niños y jóvenes están comiendo menos carne y lácteos que el año pasado debido a la falta de recursos. Además, más de un millón de niños se ven obligados a saltarse comidas básicas como el desayuno o la cena. La inflación ha forzado a las familias a priorizar alimentos más económicos como fideos y harinas, mientras que el consumo de frutas y verduras ha disminuido drásticamente en un 58%.
Las cuatro canastas de crianza, que cubren desde infantes hasta adolescentes, muestran incrementos significativos en cada categoría. Para mantener a un menor de un año, se requieren $327.350 mensuales, mientras que la crianza de un niño de uno a tres años demanda $388.422. Para los menores de cuatro a cinco años, el costo es de $323.527, y para aquellos de seis a doce años, asciende a $407.062. Estos valores superan ampliamente las canastas básicas alimentarias y totales para un hogar promedio, que se situaron en $125.235 y $275.518, respectivamente.
El cálculo de estos costos no solo incluye la alimentación, sino también otros bienes y servicios esenciales para el desarrollo de los menores, como vestimenta, transporte, educación y salud. En este contexto, las horas de cuidado necesarias se valorizan tomando en cuenta la remuneración de la categoría “Asistencia y cuidado de personas” del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares, lo que eleva aún más los costos de crianza.
La realidad es que la inflación infantil, más pronunciada que la general, está llevando a muchas familias a la pobreza. La encuesta de UNICEF también reveló que en más de la mitad de los hogares con niños, los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos básicos de alimentación, salud y educación. Tres de cada diez familias han tenido que recurrir a préstamos o fiado para poder comprar alimentos, y siete de cada diez han dejado de adquirir ciertos alimentos por falta de dinero.
Este escenario se agrava con las demandas del Fondo Monetario Internacional (FMI) de un mayor esfuerzo fiscal por parte del gobierno, lo que podría profundizar la recesión y aumentar aún más la pobreza. Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), el 60% de los niños y adolescentes en Argentina son pobres, cifra que representa a unos 8,2 millones de menores que no tienen acceso completo a alimentos, educación y salud. La pobreza en la Argentina habría alcanzado el 55,5% de la población en el primer trimestre de 2024, y la indigencia, el 17,5%, afectando a unos 24,9 millones de personas en áreas urbanas del país.
A pesar de esta situación crítica, el gobierno celebra una baja puntual en la inflación de mayo, que se ubicó en el 4,2%, aunque se espera un repunte significativo para junio debido a los ajustes en tarifas y el aumento en combustibles. Esta situación plantea un desafío monumental para la administración de Milei, que debe enfrentarse a una economía en recesión y a una crisis social cada vez más profunda.
La realidad es que las políticas económicas actuales no están aliviando la carga de las familias, especialmente de aquellas con menores a cargo, y la inflación sigue sumando más pobres en el haber del gobierno de La Libertad Avanza. La necesidad de una respuesta rápida y eficaz para frenar la escalada de precios y garantizar el acceso a los recursos básicos es más urgente que nunca para evitar que la situación empeore aún más.
La situación económica en Argentina no solo afecta a los adultos, sino que golpea con mayor fuerza a los más vulnerables: los niños. Con la inflación en niveles alarmantes y los costos de crianza disparándose, la crisis no muestra signos de mejorar, dejando a las familias en una lucha constante por sobrevivir en un entorno cada vez más hostil.