De Zapala a Corea del Sur: tres escuelas neuquinas van por el título nacional de robótica

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El Colegio Neuquén Oeste, la EPET N° 25 de Plottier y la EPET N° 30 de San Martín de los Andes quedaron entre los mejores equipos de la instancia provincial de la Copa Robótica. En septiembre buscarán el título nacional y la posibilidad de representar a la Argentina en el mundial de Corea del Sur.

La robótica ya no es solamente una imagen de laboratorio o una promesa lejana sobre el futuro. En las escuelas neuquinas empieza a convertirse en una herramienta concreta para aprender, trabajar en equipo y resolver problemas. Y este fin de semana tuvo una nueva demostración en Zapala, donde más de mil estudiantes participaron de la instancia provincial del certamen internacional FIRST Challenge.

La competencia reunió a 50 delegaciones seleccionadas entre 216 equipos que se habían inscripto inicialmente. Llegaron estudiantes de distintas localidades, entre ellas Neuquén capital, Centenario, El Chocón, Villa Pehuenia, Picún Leufú, Plaza Huincul, San Martín de los Andes, Plottier y Rincón de los Sauces.

Después de la jornada realizada en la EPET N° 11 de Zapala, tres escuelas consiguieron el pasaje a la próxima instancia. El primer puesto fue para el Colegio Neuquén Oeste; el segundo quedó en manos de la EPET N° 25 de Plottier; y la tercera posición fue para la EPET N° 30 de San Martín de los Andes.

Ahora tendrán que enfrentarse al desafío nacional. La final está prevista para septiembre en el Centro de Convenciones y Exposiciones Domuyo, donde competirán por el título argentino y por el lugar que permitirá viajar a Incheon, Corea del Sur, para participar en octubre del First Global Challenge 2026.

Pero detrás del resultado hay algo más importante que un podio.

Los equipos están formados por estudiantes de entre 15 y 18 años, acompañados por docentes que cumplen el papel de mentores. Cada grupo tiene cinco integrantes y atraviesa distintas etapas que incluyen desafíos en línea, programación a distancia y competencias presenciales. La propuesta está pensada para que los jóvenes aprendan durante el proceso y no como un examen reservado para quienes ya dominan la programación.

De hecho, la competencia utiliza un kit de robot estandarizado y no exige conocimientos avanzados de lenguajes de programación. Esa característica resulta relevante porque amplía la puerta de entrada a una disciplina que durante mucho tiempo estuvo asociada a perfiles muy específicos y a escuelas con mayores recursos tecnológicos.

La idea es que la tecnología no sea solamente algo que los estudiantes consumen, sino también algo que puedan construir.

Programar un robot implica aprender a pensar un problema, dividirlo en partes, probar una solución y aceptar que probablemente la primera versión falle. Después hay que volver a intentarlo. Esa combinación de creatividad, pensamiento lógico y trabajo colectivo puede ser tan valiosa como el resultado final de la competencia.

En ese sentido, la Copa Robótica funciona como una pequeña simulación del mundo que espera a estos estudiantes. Los problemas no siempre tienen una respuesta inmediata, los equipos deben organizarse y una buena idea necesita convertirse en una solución que efectivamente funcione.

También hay una dimensión territorial que vale la pena mirar. La participación de escuelas de localidades tan diferentes muestra que el desarrollo tecnológico no tiene por qué concentrarse exclusivamente en Neuquén capital. Zapala, Plottier y San Martín de los Andes son ahora protagonistas de una competencia que puede llevar a sus estudiantes hasta una instancia internacional.

Para una provincia que busca diversificar su matriz productiva y fortalecer su perfil tecnológico, ese tipo de experiencias adquiere un significado particular. Vaca Muerta puede explicar una parte importante del presente económico neuquino, pero el desarrollo de los próximos años también dependerá de qué capacidades logre construir en sus escuelas, universidades y espacios de innovación.

La educación tecnológica, en ese contexto, no es un accesorio. Es una inversión en las personas que tendrán que diseñar la economía que viene.

La competencia también busca reducir la brecha digital y despertar vocaciones vinculadas con la ciencia, la ingeniería y las matemáticas. Ese objetivo fue destacado durante la jornada por representantes del Gobierno provincial, que plantearon la robótica como una herramienta de inclusión y formación.

Ahora quedan dos etapas: la final nacional en Neuquén y, si alguno de los equipos logra imponerse allí, el viaje a Corea del Sur.

Para los estudiantes del Colegio Neuquén Oeste, la EPET N° 25 y la EPET N° 30, el desafío será hacer que una máquina responda a sus ideas. Para la provincia, el desafío es todavía más amplio: conseguir que experiencias como esta dejen de ser excepciones y se conviertan en parte habitual de la educación.

Porque quizás el verdadero premio no sea solamente viajar a Corea del Sur.

Puede ser que, antes de llegar allí, un grupo de estudiantes haya descubierto que también puede construir el futuro en lugar de limitarse a esperarlo.