El primer trimestre de 2024 muestra un alarmante aumento de la desigualdad en Argentina, con un 70% de los hogares en situación de pobreza.
Durante los primeros tres meses del gobierno de Javier Milei, Argentina ha registrado el mayor índice de desigualdad en 16 años, alcanzando niveles no vistos desde la crisis del 2001. Según el INDEC, la desigualdad en el país ha crecido drásticamente, con el coeficiente de Gini trepando a 0,467, comparado con 0,446 del mismo período en 2023. Esta cifra refleja una brecha de ingresos 15 veces mayor entre los sectores más ricos y los más pobres.
La transferencia de ingresos ha resultado en que un 70% de los hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza. En marzo, la canasta básica total para una familia tipo alcanzó los $773.385, mientras que la mayoría de los hogares no superan los $735.000 en ingresos mensuales. La pobreza ha afectado a más de 18 millones de personas, con una marcada disparidad entre los ingresos promedio de hombres ($429.741) y mujeres ($310.064).
La situación se agrava con una tasa de desempleo del 7,7%, la más alta desde la pandemia. La construcción y el servicio doméstico son los sectores más golpeados, evidenciando una profunda crisis laboral y económica. La subocupación afecta al 10,2% de la población activa, mientras que la presión sobre el mercado laboral se ubica en el 29,5%.
Con estas alarmantes cifras, Argentina se enfrenta a un desafío monumental para revertir la creciente desigualdad y evitar una crisis comparable a la de principios de siglo.