El VIX se disparó casi un 200%, superando los niveles de la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020. Las alzas de tasas en Japón y preocupantes datos de empleo en EE.UU. desataron el temor de los mercados globales.
El mercado financiero global vivió una jornada de alta tensión con el índice VIX, conocido como el «índice del miedo», alcanzando un alza del 200%, la tercera mayor de su historia. Este aumento superó los niveles registrados durante la crisis financiera de 2008 y la pandemia de 2020, cerrando en 38,57 puntos con un incremento del 64,9%. La volatilidad extrema fue impulsada por dos factores principales: la inesperada decisión del Banco de Japón de elevar su tasa de interés, rompiendo una larga tradición de mantener el dinero barato, y la publicación de datos de empleo en Estados Unidos que sugirieron una posible recesión.
La subida del VIX reflejó el temor predominante en los mercados. La medida del Banco de Japón de aumentar su tasa de 0,10% a 0,25% sorprendió a los inversores, especialmente aquellos involucrados en operaciones de carry trade con yenes, que se vieron forzados a ajustar sus posiciones. Además, los decepcionantes resultados financieros de varias empresas tecnológicas estadounidenses añadieron más leña al fuego, cuestionando el auge de la inteligencia artificial y otros sectores de crecimiento.
Analistas como Gabriel Caamaño y Juan José Vázquez coincidieron en que el mercado reaccionó de forma exagerada. Caamaño subrayó que, aunque el VIX alcanzó un máximo histórico, ya había comenzado a corregirse. Vázquez añadió que el spread de tasas entre la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Japón sigue siendo amplio, lo que podría estabilizar el yen. Ambos expertos sugieren que la reacción del mercado puede haber sido prematura y que podríamos ver un piso de corto plazo.
El VIX, o índice de volatilidad del Chicago Board Options Exchange, es un indicador clave del miedo en los mercados, reflejando la demanda de opciones PUT, que aumentan en valor cuando se espera una caída en el mercado. El reciente aumento subraya la creciente preocupación entre los inversores sobre el panorama económico global, en un momento en que las políticas monetarias y los datos económicos están en el centro de atención.