El Macizo Tromen abre un nuevo camino para el geoturismo neuquino

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Una propuesta presentada por geólogos neuquinos busca unir las formas volcánicas del paisaje con las huellas de arreo y la historia de la trashumancia para crear nuevas experiencias turísticas en el norte de la provincia.

El Macizo Tromen guarda una historia que no está escrita solamente en sus rocas. También aparece en los caminos recorridos durante generaciones, en las huellas del arreo y en las prácticas de las comunidades que siguen atravesando el territorio. Esa combinación entre naturaleza y cultura fue el eje de una propuesta presentada por los geólogos neuquinos Eduardo Vega y Alejandra Carut para impulsar el geoturismo en el norte de la provincia.

El trabajo, denominado “Geoformas volcánicas y huellas de ocupación humana en el Macizo Tromen: potencialidades para el geoturismo”, fue presentado durante el IX Congreso Argentino de Cuaternario y Geomorfología, realizado en Diamante, Entre Ríos. Allí, la geología del territorio neuquino se encontró con una mirada que busca interpretar también las formas en que las personas lo habitaron y lo recorrieron.

La propuesta forma parte de una línea de trabajo desarrollada por GeoSenderos Neuquén desde 2017. El proyecto se dedica al recorrido, estudio e interpretación de senderos vinculados con las huellas de arreo y los territorios de trashumancia del norte neuquino.

La idea es mirar el paisaje más allá de sus características naturales. Las montañas, volcanes y geoformas cuentan una parte de la historia, pero los caminos utilizados por los crianceros y las prácticas asociadas a la trashumancia permiten reconstruir otra dimensión, vinculada con la identidad y la memoria de quienes viven en esos lugares.

La trashumancia, en ese sentido, aparece como una pieza central. Los desplazamientos estacionales de los animales y las personas dejaron una red de recorridos que atraviesa el territorio y que hoy puede convertirse también en una forma distinta de acercarse al paisaje. El proyecto trabaja justamente en articulación con pobladores y actores locales.

El desarrollo de esta propuesta cuenta además con distintos espacios de acompañamiento. Entre ellos se encuentra una declaración de interés municipal del Concejo Deliberante de Buta Ranquil, la colaboración de NeuquénTur y una alianza con la Asociación Civil Argentina de Patrimonio Geológico, Geoparques y Geoturismo.

La participación de especialistas en patrimonio geológico y geoturismo apunta a fortalecer la propuesta y analizar de qué manera puede convertirse en una experiencia turística concreta. El objetivo no es solamente mostrar formaciones geológicas, sino construir un relato que permita comprender cómo naturaleza, cultura y actividad humana se fueron entrelazando en el norte neuquino.

Las geoformas volcánicas del Macizo Tromen, los antiguos caminos de arreo y las huellas de ocupación humana pueden funcionar así como distintas piezas de un mismo recorrido. En lugar de separar el patrimonio natural del cultural, la iniciativa propone interpretarlos juntos y generar nuevas maneras de conocer el territorio.

El desafío será transformar ese patrimonio en una propuesta turística sostenible, con identidad propia y participación de las comunidades que conocen el territorio desde hace generaciones. Para el norte neuquino, el geoturismo aparece así como una posibilidad de ampliar la oferta turística y, al mismo tiempo, poner en valor historias que muchas veces permanecen escondidas detrás del paisaje.

En una región atravesada por la actividad de Vaca Muerta y por una creciente búsqueda de alternativas productivas, la propuesta abre una ventana hacia otro tipo de desarrollo. El Macizo Tromen puede ser mucho más que un escenario geológico: puede convertirse en un lugar donde las rocas, los caminos y las historias de sus habitantes formen parte de una misma experiencia.