El Banco Central interviene con la venta de dólares físicos para estabilizar la brecha, pero la generación de divisas sigue siendo un desafío para el Gobierno.
El Gobierno argentino logró un pequeño alivio en los mercados financieros este lunes, con ligeras bajas en los dólares financieros y una recuperación marginal de los bonos, gracias a las intervenciones del Banco Central. El dólar MEP cerró a $1.330 (-0,08%), el contado con liquidación (CCL) a $1.334,61 (-0,52%) y el riesgo país se situó en 1576 puntos. En el mercado informal, el dólar blue cayó a $1.440 (-0,35%).
Pese a estas intervenciones, la situación de las reservas sigue siendo crítica. Aunque el Banco Central compró US$ 55 millones en la jornada, las reservas internacionales cayeron en US$ 144 millones respecto al viernes anterior. Los bonos AL30 y GD30 registraron incrementos del 3,72% y 2,32%, respectivamente. Sin embargo, la sostenibilidad de estas mejoras está en duda.
El presidente Javier Milei afirmó en una entrevista reciente que pagará «a cualquier precio» los bonos que vencen en enero de 2025, y que ya se giraron los dólares necesarios para los intereses al Bank of New York. Sin embargo, no brindó detalles sobre la liquidez garantizada para el vencimiento de capital, mencionando solo un REPO respaldado por oro físico trasladado a Londres.
El mercado permanece escéptico sobre la capacidad del Gobierno para generar los dólares necesarios en el segundo semestre, tanto para cumplir con los vencimientos de deuda como para mantener la estabilidad económica sin emisión monetaria adicional. El bajo nivel de actividad económica y un déficit en la balanza comercial agravan el panorama, con una caída en la liquidación de exportadores y obligaciones pendientes con importadores.
El banco de inversión CMF advirtió que la política monetaria contractiva podría dificultar la salida de la crisis, anticipando un segundo semestre marcado por menores liquidaciones agrícolas y potencial aumento de importaciones, lo que limitará la acumulación de reservas por parte del Banco Central.
En este contexto, la intervención del Banco Central en el mercado cambiario se vuelve insostenible, y los actores del mercado continúan acaparando los dólares disponibles, exacerbando la presión sobre las reservas y la brecha cambiaria.