El equipo napolitano empató 1-1 con el Udinese, el resultado necesario para asegurar matemáticamente el tercer Scudetto y dejar sin posibilidades al Lazio.
Pero desde temprana hora, el júbilo en las calles de la ciudad del sur de Italia anticipaba la fiesta.
Había banderas, camisetas y pancartas que decían «100% campione» por doquier. Algunos temían que la ciudad no pudiera hacer frente a una fiesta que lleva 33 años en gestación.
Los planes para una fiesta el 4 de junio, el último día de la temporada, se han adelantado por este resultado.
