El sacerdote Javier Olivera Ravasi fue removido de la diócesis tras ser señalado como gestor de un encuentro entre diputados libertarios y represores en la cárcel de Ezeiza. La Iglesia lo acusó de actitudes «opuestas al testimonio cristiano».
El Obispado de Zárate-Campana anunció la expulsión del sacerdote Javier Olivera Ravasi, quien organizó una polémica visita de diputados del partido La Libertad Avanza a represores presos en la cárcel de Ezeiza, incluyendo a Alfredo Astiz, conocido como «el ángel de la muerte». En un comunicado oficial, la diócesis confirmó que Olivera Ravasi, incardinado en la Diócesis de San Rafael, ya no tiene autorización para residir en su sede debido a conductas y expresiones «opuestas al testimonio cristiano».
El documento señaló que el sacerdote había residido temporalmente en Zárate-Campana desde 2019, pero en múltiples ocasiones regresó sin aviso, generando numerosas quejas por sus actitudes. A pesar de advertencias para corregir su comportamiento, la diócesis decidió desvincularse por completo de él, destacando que sus acciones no reflejan la postura de la Iglesia.
La Conferencia Episcopal Argentina también se pronunció sobre el incidente, aclarando que la visita de los diputados a Ezeiza fue una acción personal de Olivera Ravasi y no representa el pensamiento de la Iglesia. El sacerdote, hijo del represor condenado Jorge Olivera, ha sido un activo defensor de la liberación de genocidas, alineado con figuras de la ultraderecha y ha sido criticado por sus provocadoras manifestaciones en redes sociales y su vinculación con la vicepresidenta Victoria Villarruel.