Cada semana ingerimos el equivalente a una tarjeta de crédito en microplásticos, afectando gravemente nuestra salud.
El plástico, omnipresente en nuestra vida diaria, no solo contamina el medioambiente sino también nuestro cuerpo, infiltrándose en formas invisibles y perjudiciales.
El plástico, un material derivado del petróleo, se ha convertido en un elemento común en nuestras vidas, desde los envases de alimentos hasta los utensilios cotidianos. Esta ubicuidad ha llevado a una crisis ambiental y de salud pública, ya que los microplásticos, pequeñas partículas de plástico, se encuentran infiltrándose en nuestros cuerpos sin que nos demos cuenta.
Los microplásticos pueden ingresar al organismo a través de la inhalación o la ingesta, causando inflamación, estrés oxidativo, apoptosis y necrosis. Estas condiciones están asociadas con una serie de problemas de salud, incluyendo el cáncer. Con más de 13,000 sustancias químicas presentes en los plásticos, muchas de las cuales son altamente tóxicas, los riesgos para la salud humana son significativos. Estas sustancias pueden liberarse en el aire, el agua y el suelo a lo largo del ciclo de vida del plástico.
Un estudio realizado en 2022 encontró microplásticos en las vías respiratorias humanas, lo que aumenta las preocupaciones sobre la exposición a largo plazo y sus efectos en la salud respiratoria. Los humanos pueden inhalar aproximadamente 16.2 fragmentos de microplásticos cada hora, acumulando el equivalente a una tarjeta de crédito semanalmente.
Una investigación realizada en Australia en 2019 reveló que las personas pueden estar ingiriendo alrededor de 5 gramos de plástico por semana, equivalente al peso de una tarjeta de crédito. Este estudio, encargado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y llevado a cabo por la Universidad de Newcastle, mostró que las personas consumen hasta 2,000 pequeños trozos de plástico por semana, acumulando hasta 250 gramos al año.
WWF destacó la urgencia de abordar la contaminación plástica y su impacto negativo tanto en el medio ambiente como en la salud humana. La organización impulsa la prohibición de plásticos de un solo uso, como bolsas y botellas de agua, ya que la mayor parte del plástico ingerido proviene del agua embotellada.
El Center for International Environmental Law (CIEL) publicó un estudio titulado «Plástico y Salud. El coste oculto de un planeta de plástico», que examina los riesgos de toxicidad del plástico en cada etapa de su ciclo de vida. El informe identifica una variedad de efectos nocivos en el organismo, desde afecciones cancerígenas y cardiovasculares hasta problemas del sistema nervioso y reproductivo, y enfermedades inmunosupresoras.
Las conclusiones de estos estudios subrayan la urgente necesidad de regulación y concienciación. La escala de los impactos sobre la salud generados por el plástico es abrumadora y requiere acciones decisivas por parte de los gobiernos, las entidades y los consumidores para mitigar estos riesgos y proteger tanto el medio ambiente como la salud humana.