Cada 5 de agosto, el Santuario Nuestra Señora de las Nieves, ubicado en la localidad de Junín de los Andes, se convierte en uno de los principales puntos de encuentro religioso y cultural del sur neuquino. Además de reunir a cientos de fieles en honor a la patrona, el lugar representa un símbolo del diálogo entre la tradición cristiana y la cosmovisión del pueblo mapuche, una convivencia construida a lo largo de décadas.
El santuario se encuentra dentro del paraje San Ignacio, un sitio de profundo valor histórico y espiritual para la región. Allí, las celebraciones religiosas incorporan expresiones culturales mapuches que reflejan el respeto por las identidades y las tradiciones de ambos pueblos, convirtiendo al lugar en un ejemplo de integración intercultural.
Durante las festividades, las ceremonias litúrgicas conviven con manifestaciones propias de la cultura mapuche, como la participación de comunidades locales, cantos, instrumentos tradicionales y expresiones de espiritualidad vinculadas al territorio y a la naturaleza. Esta convivencia es considerada una característica distintiva del santuario.
Desde el Ministerio de Turismo destacaron que el sitio no solo constituye un importante destino de turismo religioso, sino también un espacio para conocer la historia de la evangelización en la Patagonia y el vínculo construido con las comunidades originarias a lo largo del tiempo.
Cada año, vecinos, peregrinos y visitantes de distintos puntos de Neuquén y de otras provincias llegan al santuario para participar de las celebraciones de Nuestra Señora de las Nieves. La fecha combina actividades religiosas, encuentros comunitarios y propuestas culturales que fortalecen el patrimonio histórico de la provincia.
Las autoridades provinciales remarcaron que el santuario representa un ejemplo de convivencia entre diferentes tradiciones espirituales y culturales, donde la fe cristiana y la identidad mapuche dialogan desde el respeto mutuo y la construcción de una memoria compartida.
Además de su valor religioso, el lugar forma parte del circuito turístico de la Región del Pehuén y constituye uno de los sitios más representativos del patrimonio cultural neuquino, integrando historia, espiritualidad y naturaleza en un mismo espacio.