Un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste y centro de Colombia y provocó una emergencia de gran escala. El balance provisional difundido el 11 de agosto elevó a al menos 240 la cantidad de personas fallecidas y a más de 1.300 los heridos, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros en busca de sobrevivientes.
El sismo ocurrió el lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro cerca del municipio de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a una profundidad de aproximadamente 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano. Se trata de uno de los terremotos de mayor magnitud registrados en el país durante las últimas décadas.
La magnitud del desastre se hizo evidente principalmente en el Valle del Cauca y Risaralda. En el Valle del Cauca se contabilizaron alrededor de 130 fallecidos, de los cuales 95 correspondían a Cali y otros 35 a localidades cercanas. En Risaralda, las autoridades informaron cerca de 90 muertos, concentrados principalmente en la zona de Pereira.
En el departamento de Chocó, donde se encontraba el epicentro, también se registraron víctimas y numerosos daños materiales. Los equipos de emergencia continuaban trabajando en las zonas afectadas mientras aumentaba la preocupación por las personas que todavía podían encontrarse atrapadas.
El terremoto también provocó daños en viviendas, edificios e infraestructura pública, además de afectar distintos servicios. Las autoridades mantuvieron bajo vigilancia varias zonas del país y se produjeron réplicas en diferentes regiones, entre ellas Cali y sectores del Chocó.
Ante la gravedad de la situación, el presidente colombiano Abelardo De La Espriella declaró el sismo como un “desastre de carácter nacional”, una medida destinada a facilitar la coordinación de los recursos y acelerar la asistencia a las comunidades afectadas.
La respuesta también comenzó a recibir apoyo internacional. La Unión Europea puso a disposición el sistema satelital Copernicus para colaborar con la identificación y el mapeo de las zonas afectadas, mientras la Cruz Roja Colombiana movilizó equipos de rescate desde distintos departamentos hacia los lugares donde se concentraba la destrucción.
La emergencia generó además muestras de solidaridad desde distintos países y organismos internacionales, que ofrecieron asistencia logística y humanitaria para acompañar las tareas de rescate y atención de las personas damnificadas.
Mientras continúa el operativo, las autoridades trabajan para determinar con mayor precisión la magnitud de los daños y actualizar el número de víctimas. La prioridad sigue siendo localizar a posibles sobrevivientes, atender a los heridos y brindar asistencia a las familias afectadas por uno de los terremotos más graves registrados recientemente en Colombia.