Elon Musk ha intensificado su apoyo a Donald Trump en la carrera presidencial de EE.UU. UU., apostando por una agenda de desregulación, recortes de impuestos y políticas antiinmigración. El multimillonario ha movilizado recursos significativos y ha alineado su estrategia con la campaña republicana, en un cambio notable respecto a la tradicional asociación de Silicon Valley con los demócratas.
Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, ha puesto en juego su influencia y recursos en apoyo a Donald Trump, quien busca regresar a la presidencia en las elecciones de noviembre. Musk ha realizado entrevistas con Trump en su red social X, ha devuelto la cuenta a Trump y ha recaudado fondos para su campaña. Además, ha estado en contacto con otros empresarios para asegurar apoyo en estados clave, con el objetivo de revertir la ventaja actual de la demócrata Kamala Harris.
Musk ha mostrado un compromiso significativo con Trump, especialmente tras el atentado contra el ex presidente en julio. Ha anunciado su apoyo a Trump y ha buscado intensificar su inversión en la campaña republicana, incluyendo planes para destinar grandes sumas a un nuevo comité de acción política, el American PAC.
La agenda de Trump y Musk incluye desregulaciones y recortes de impuestos, así como una postura firme contra la inmigración. Musk ha impulsado una visión desreguladora similar a la de Trump, que también se alinea con el presidente argentino Javier Milei, quien ha mantenido reuniones con Musk y Peter Thiel, otro empresario influyente en el ámbito de Silicon Valley.
Musk y Trump comparten una visión crítica sobre la inmigración, con Trump promoviendo políticas estrictas contra los inmigrantes y Musk apoyando esta visión en sus declaraciones. Musk ha advertido que una victoria de Biden podría poner en riesgo las «últimas elecciones libres» en EE.UU. UU. debido a la legalización de inmigrantes indocumentados.
Este apoyo de Musk a Trump representa un giro importante en el vínculo tradicional entre Silicon Valley y los demócratas. Mientras algunos empresarios de la región, como David Sacks y Peter Thiel, también han apoyado a Trump, muchos en Silicon Valley han optado por mantener un perfil bajo en relación con el ex presidente. El cambio en la postura de Musk refleja un interés por impulsar una agenda económica que prioriza la desregulación y los recortes impositivos, a la vez que se aleja de los valores democráticos tradicionales.