Así lo expresó en el programa Tercer Puente por Radio 10, Gabriel Rafart, historiador, analista político y docente de la Universidad Nacional del Comahue; consultado en cuanto a la dinámica de la política provincial del 16 de abril en adelante en medio de una transición de cara al 10 de diciembre y de un escenario electoral nacional.
En primer lugar se lo invitó a analizar la situación actual del partido provincial, que habiendo pasado algunos meses de la perdida del poder el último 16 de abril, puede verse un MPN con boletas para sus precandidatos a diputados nacionales y Parlasur alejadas del clásico azul. «Sin duda, hay un cierre de ciclo. Resulta bastante complicado a veces explicar, esta suerte de estabilidad que hemos observado hace un tiempo respecto a que el partido de gobierno, el MPN mantuvo estos triunfos hasta el 2019; al menos en elecciones a Ejecutivo provincial. Pero también hemos observado un deterioro de su construcción como partido y la prueba está en los resultados de las últimas elecciones a gobernador le dejaron un sabor amargo, con apenas un 19% de los votos. Pero sumó por supuesto, su candidato a gobernador una cantidad de votos adicionales que no rindieron lo que habían rendido en otras ocasiones en esa suma de partidos colectores Ahora, si uno le explica a un público fuera de Neuquén que el partido que ganó las elecciones provinciales obtuvo un 6% de los sufragios. Y el segundo el 19%, no entiende nada. Claro está la presencia de estos partidos colectores que en el caso del ganador aún con ese magro 6% del partido Comunidad, terminó rindiendo y le permitió acceder al gobierno provincial. Ahora, la suma de ese 6% de Comunidad y del 19% del Movimiento Popular Neuquino de las últimas elecciones arroja los resultados que obtuvo el partido en las elecciones anteriores del 2019. Ahí había un deterioro creciente, pero este deterioro más o menos se mantenía las posibilidades con esta suma de otros partidos de ganar las provinciales. En este caso, dividido dio este resultado. Y este resultado implica un reacomodo porque es un cimbronazo de cara al futuro y de cara a lo que queda de este ciclo electoral del 2023 municipal y nacional. Y, no sabemos qué va a pasar dentro de cuatro años».
En relación al tipo de campaña que el MPN siempre realizó con mega actos y que hoy realiza con pequeñas reuniones, Rafart opinó que «el aparato está en crisis, está en duda. No su supervivencia porque les un aparato que ha estado muy comprometido con la lógica burocrática estatal Hay una unión, de partido y Estado que es muy difícil desmontar y es muy difícil, que viva un final de tiempo. Seguramente se va a acomodar, pero sí bajo otras lógicas y por sobre todo, bajo otro mando. Y eso es lo que está pendiente de observar, pero no solo por la burocracia provincial, sino también las burocracias municipales. Hace dos semanas, tuvimos unas elecciones de municipios, que arrojaron un resultado amargo para el Movimiento Popular Neuquino, pero no muy distinto a lo que ya se venía dando y desde el ciclo del 97 hasta el 2015 donde el partido provincial había enfrentado derrotas electorales en la arena municipal; incluyendo la propia ciudad capital Esto se mantuvo y lo que sí veremos de aquí en adelante, donde juega también no solo el partido burocracia provincial, burocracia municipal; se verá en este nuevo mando que establece el propio Figueroa cómo va a articular las relaciones con las distintas oposiciones municipales. Se va a encontrar con municipios muy variopintos donde desde el MPN hasta los restos del peronismo han tenido relativo éxito, faltando tres elecciones y una de ellas las más importantes de todas. Por la cantidad de electores y porque se juega el apoyo y la legitimidad de la vicegobernadora electa».
En cuanto a la relación actual del gobernador Omar Gutiérrez y el mandatario electo, Rolando Figueroa, donde se terminaron los agravios dijo: «No me sorprende en términos de los resultados que daban claro que en una elección -que a pesar de sellos diferentes-, era una elección claramente de la interna del Movimiento Popular Neuquino. Se enfrentaban a la vista, aunque en internas por fuera. Eran abiertas donde jugaban otros actores, dos líderes: uno que jugaba sus últimas cartas y es el tándem Gutiérrez-Sapag y el otro de en ascenso. Pero en última instancia, estábamos frente a lo mismo y a excepción de la histórica disputa entre Sobisch y Sapag mayor; todas las otras historias de liderazgos de reemplazo dieron cuenta que el que pierde está obligado a establecer allí un grado de acercamiento. En este caso, tenemos a la vista en lo que es en el escenario público. Por supuesto que, seguramente, debe haber recriminaciones en el ámbito de lo privado, es decir, las personas públicas tienen que trabajar juntas sobre todo cuando se plantea en el caso de Neuquén una transición tan larga, que daba cuenta de la autoconfianza que tenía el partido de asegurar su continuidad En este caso no salió, de abril a diciembre es un proceso tan largo pero necesario, de diálogo, de negociación, de acuerdos y de un Gutiérrez en retirada y un Sapag fuera del escenario. Está obligado a entregar, lo que hay que ofrecer de un proceso de transición que es la gobernabilidad y asegurar la gobernabilidad de este tiempo y la futura».
Asimismo se refirió al escenario actual de cara a las PASO y las elecciones generales de octubre, y cmo este contexto electoral puede influir en el gobierno provincial actual y el entrante: «Estas elecciones a nivel federal son muy atípicas para el Movimiento Popular Neuquino porque es probable que se quede sin efectiva representación en la arena del Congreso Nacional. Ni diputados ni senadores, es probable por el grado de polarización que se dé en estas elecciones. Pero eso no quita que, en un federalismo donde los gobernadores importan y mucho -además, una provincia de la escala de Neuquén con sus recursos-; que el propio Figueroa tenga un grado de autonomía y de responsabilidad frente al próximo elenco presidencial, que lo destaque y que busque inclusive destacarse. Ahora está construyendo un escenario de política provincialista, no muy distinto al que él le tocó al MPN durante todo este tiempo; lo hace con otros artefactos y con otros socios locales. Entonces veremos cuántos de esos socios locales pueden incidir en los lineamientos de la política nacional del futuro gobierno. Mayormente, en el caso de que en la eventualidad, el gobierno del 10 de diciembre en adelante. regrese a manos de lo que fue el 2015-2019. Si se da en el otro plano, hay una suerte de Figueroa de corazón massista. Pero no sabemos si ese corazón se va a activar o no. Hay una situación compleja, pero no difícil de sortear para una figura que cuenta con experiencia en esas arenas, no solo por su paso como diputado, sino también por su carácter anterior de vicegobernador de conocer las estructuras locales y las vicegobernaciones que en algunos momentos funcionan en ocasiones como una suerte de juego de canciller, pensando en el escenario federal».
Y agregó: «Ese Figueroa del 2021, candidato a diputado que juega su elección en las PASO en nacionales por fuera del partido -en el sentido de que no son internas partidarias son internas generales-; fue un escenario que él buscó. Él necesitaba continuar su carrera electoral y ser actor de la democracia electoral después de aquella derrota de fines del 2018. Entonces ese fue un escenario que buscó, no fue un exilio otorgado por el partido provincial El propio Figueroa buscó competir para demostrar que tenía una base electoral y que esa elección era un escalón más para repetir su intento de acceder a la gobernación provincial dos años después; que lo hizo pero por otra vía».
Por último consultado por dos temas de actualidad: las estafas con planes sociales del Ministerio de Desarrollo Social y el posicionamiento del peronismo «inorgánico» que se declaró rolista y un rolismo y un MPN que a título personal brinda su apoyo a Massa; Rafart dijo: Por lo primero, es un elemento más de la descomposición partidaria Algo ocurrió allí que se quebraron alianzas y lealtades que permitió que ese caso estuviese a la vista. Yo estimo que no hay ahí una apropiación de esa suma importante. No sé si va a avanzar más de lo que ya avanzó o tendrá oportunidades, de generar una debacle que pueda cuestionar la estructura del viejo MPN. No sabemos los alcances de este caso, pero es un caso testigo del manejo de los fondos públicos como los alcances de un clientelismo que había perdido el rumbo El clientelismo en el MPN tenía un sabor democratizador, este definitivamente no».
En cuanto al segundo tema, indicó: «El peronismo tiene una oportunidad ahora de volver a establecer alguna lógica de unidad y ver si logra recomponer algún algo del liderazgo que en algún momento tuvieron determinados actores y que hoy parece estar perdido. Creo que lo único que le va a dar estas PASO y el ciclo electoral de octubre y eventualmente una segunda elección es pensar si hay una unidad partidaria que le dé oportunidades de revivir en este escenario donde quedó claro que hay varios peronismos. Pero el balance general, es no su deterioro en su capacidad electoral y de establecer un liderazgo a nivel de provincia y en la oposición.»