“Los objetivos de esta encuesta eran varios, por un lado es acercar la Universidad a temáticas vinculadas a la cárcel. Ahora vamos a empezar, justamente mañana, unos talleres en la cárcel de mujeres en el marco del mismo proyecto. Pero en una primera etapa del proyecto era poder indagar sobre las distintas miradas que circulan en la sociedad. Entonces, en ese sentido, con un grupo de estudiantes ( Magdalena Alvarado, Cristina Solorza, Aldana Moya, Luciano Figueroa, y Rocío Quíñones) hicimos una pequeña encuesta que estuvo circulando en a Neuquén y Rio Negro, que obtuvimos 339 resultados; para saber cuáles eran las miradas que circulaban en torno a los derechos de las personas detenidas. Siempre, es bueno aclarar y subrayar, que todas las personas que están detenidas el único derecho que perdieron es el derecho de circular libremente por algunos espacios. Después, según nuestra ley la 24660, tienen derecho al trabajo, la educación, la salud, a vincularse socialmente. Tienen todos esos derechos, aunque mucha veces en nuestro país se vulneran. Nosotros partíamos del supuesto, que determinadas miradas estigmatizantes en torno a las personas detenidas. Y queríamos indagar si esto era o no así”, explicó en relación a los fines de este trabajo de encuestas.
En términos de medios de comunicación, se lo consultó sobre uno de los grandes temas que su tuvo en el país asociado a las personas privadas de su libertad, -que tenía que ver con la pandemia y con esa construcción que se hizo en torno a a liberar a los presos en hordas- fue el gran espacio que se le dedicó a estos temas en los medios; Samar explicó que, “sobre ese punto se realizó un trabajo el año pasado y se ve un pico en la agenda mediática durante un período de tiempo donde se tergiversó información. Analizamos como en algunos portales de noticias como el caso de Infobae, Clarín; prevaleció un lenguaje estigmatizante, determinadas imágenes que asociaban los reclamos de las personas detenidas a situaciones de violencia. Generaba más confusión porque muchas veces no se contaban cuáles los reclamos, cuáles eran los derechos de las personas detenidas. Muchas veces las voces de las personas detenidas y las organizaciones de derechos humanos no aparecían en esas coberturas. Reforzando es discurso de miedo, de pánico moral, estigmatizan: instalando la idea de una liberación masiva de presos que nunca ocurrió”.
Y agregó, en relación a lo ocurrido y hablado en los medios de comunicación durante la pandemia con las personas detenidas, el periodista y docente de la UNRN, dijo: “Vimos incluso algunos informes que cuenta la cantidad de personas que fueron liberadas porque estaban en riesgo su situación sanitaria por un tema de salud; fueron casos muy puntuales y con la recomendación de que es una persona que está detenida, que muchas veces son personas que están procesadas, técnicamente inocentes. Cómo el sistema penal termina recayendo sobre los eslabones más vulnerables de la sociedad; la mayoría de las personas que están presas tienen un nivel de educación muy bajo, apenas terminaron el primario o tienen el secundario incompleto. Martínez terminado de primario o tienen el secundario incompleto, estaban en situación de vulnerabilidad laboral, no tenían un trabajo estable, están sub ocupados o desocupados. El sistema penal, si se quiere se lo puede pensar en sintonía lo que dijo Vidal; criminaliza, estigmatiza, generalmente a los jóvenes en situación de pobreza”
En referencia a los dichos de Vita y a las estadísticas que indican que la mayor cantidad de detenidos por consumo o tenencia de estupefacientes se produce en la provincia de Buenos Aires, en barrios más populares y no en los céntricos, Samar explicó que, “esto podemos verlo en un montón de otras situaciones, pero tiene que ver con esta selectividad del sistema penal y las escasas herramientas a nivel vínculos sociales, capital económico y educativo para poder defenderse de algunos sectores; que son los que terminan siendo las carnes de cañón por las que terminan llenándose las cárceles. Si nos ponemos a pensar un poco en esta violencia institucional que, muchas se reproducen en prácticas policiales o incluso dentro de las cárceles, reproduce más violencia. Algo que vimos en la encuesta y que es interesante es que el 98 % de las personas escuchó alguna vez frases del tipo “Que se pudran en la cárcel”, discurso violento y punitivista. Y en realidad si nos detenemos a pensar, una persona que tiene posibilidad de estudiar, trabajar en la cárcel y se le garantiza su derecho de vincularse socialmente, de mantener vínculo con su familia; cuando recupere la libertad probablemente no va a ser una persona más violenta de lo que ingreso. Ahora si esa persona se pudre en la cárcel, está hacinada, se le cercena el derecho a una educación, al trabajo; esa persona cuando recupere la libertad qué va a ser…más o menos violenta. Claramente la vulneración de derechos, la violencia lo que hace muchas veces es reproducir esa violencia que supuestamente en ese discurso de la criminología mediática intenta combatir; lo que hace es generar las condiciones de posibilidad de una sociedad más violenta”.
Para brindar otros datos interesantes, el docente la UNRN indicó: “Estuvo muy marcado en relación al derecho a la educación es que un 81 % de la gente cree que las personas que están detenidas tienen que tener ese derecho. En relación al derecho al trabajo ahí las miradas eran distintas; solo un 25 % de las personas encuestadas consideran que la persona detenida tiene derecho a un salario digno, a trabajar, y tener un aguinaldo. Estamos hablando de un derecho que establece justamente la normativa vigente y que lamentablemente muy pocas personas pueden ejercerlo; y cuando llego a este dato lo asocio a estas campañas que hubo en relaciona que un preso gana más que un jubilado. Hay miradas que están en contra del ejercicio de esos derechos y la vulneración de derechos termina generando condiciones de una sociedad más violenta”.
Se le consultó también, si hoy, independientemente de una ley que establece los derechos de las personas detenidas, lo que termina configurando los estereotipos y estigmas hacia esa población carcelaria se termina conformando por la opinión pública, Samar afirmó que, “si uno se fija cuando se instaló fuerte los debates en la agenda político-mediática de la inseguridad se puede ver el aumento desde fines de los 90, sistemáticamente, de la tasa de prisionalización en nuestro país. La población detenida creció abismalmente y sin embargo, no tenemos más seguridad. Cómo hay una agenda mediática de opinión pública que se instala, que muchas veces termina consolidando esa idea de vulneración de derechos, aumento de detenciones y lamentablemente termina consolidando una política pública”
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