Huinganco florece con tulipanes y apuesta a diversificar su producción

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La localidad del norte neuquino amplía este año su parcela de tulipanes con 16.600 bulbos y busca convertir la floración de primavera en una nueva oportunidad productiva y turística. El proyecto combina agricultura, empleo, conocimiento local y una propuesta para atraer visitantes al Alto Neuquén.

En Huinganco, la primavera llega con un paisaje distinto. Entre las montañas y los bosques del norte neuquino, una parcela del Vivero Provincial comienza a llenarse de colores y los tulipanes dejan de ser solamente una flor para convertirse en una posibilidad de desarrollo.

La iniciativa atraviesa en 2026 una etapa de crecimiento. Después de una primera experiencia piloto realizada en 2025 con 5.000 bulbos, este año se plantaron 16.600 unidades, triplicando la superficie destinada al cultivo. El objetivo es avanzar en una actividad agrícola de mayor valor y, al mismo tiempo, construir un nuevo atractivo turístico para la temporada de primavera.

El proyecto es impulsado de manera conjunta por organismos provinciales, el municipio de Huinganco y el Vivero Provincial, con la participación de las áreas vinculadas a producción y turismo. La idea es que la floración no quede limitada a una postal de algunas semanas, sino que funcione como una puerta de entrada para conocer el trabajo productivo que se desarrolla durante todo el año en la localidad.

Huinganco tiene una historia particularmente vinculada al mundo forestal. El vivero provincial fue construido alrededor de esa tradición productiva y durante décadas estuvo relacionado con la producción forestal y la repoblación con especies madereras. Ahora ese conocimiento acumulado se encuentra con nuevas alternativas: especies nativas para el arbolado urbano, plantas aromáticas y otras variedades que amplían el perfil del vivero.

Los tulipanes forman parte de esa transformación. La experiencia busca determinar las posibilidades de desarrollar el cultivo a una escala mayor y generar, a partir de allí, nuevas oportunidades para productores y emprendedores de la región. El acompañamiento técnico del Centro PyME-ADENEU y de los equipos vinculados a la producción apunta justamente a fortalecer esas capacidades.

El ciclo de la flor también impone sus propios tiempos. Los bulbos se plantan en mayo y atraviesan el invierno en estado de latencia. En el hemisferio sur, la floración se produce aproximadamente a mediados de octubre, convirtiendo a ese momento del año en la ventana principal para disfrutar del paisaje.

Después llega otra etapa menos visible, pero fundamental para que el proyecto pueda crecer: la cosecha. Hacia fines de diciembre se levantan los bulbos y se clasifican según su calibre. Los más pequeños vuelven a plantarse para aumentar su tamaño en temporadas posteriores, mientras que los de mayor calibre pueden destinarse a la producción de flores. De esta manera, el cultivo no termina cuando desaparecen los colores de la primavera, sino que continúa durante todo el año.

La apuesta productiva tiene además una dimensión turística. Durante octubre, Huinganco prepara una agenda que busca aprovechar la floración para ofrecer una experiencia más amplia. Ferias de productores y artesanos, talleres, propuestas gastronómicas, actividades de naturaleza y astroturismo forman parte de una programación que intenta unir el paisaje con la identidad de la localidad.

La apertura oficial de la temporada está prevista para el sábado 10 de octubre en el vivero, acompañada por la Feria de Productores y Artesanos Locales. A lo largo del mes habrá nuevas actividades alrededor de los tulipanes, incluyendo fotografía, jardinería, gastronomía regional y propuestas vinculadas con el cielo nocturno del norte neuquino.

La propuesta turística también comienza a generar recorridos específicos. Una experiencia prevista para octubre combina la visita a los tulipanes de Huinganco con otros paisajes del norte provincial, como Varvarco y Los Bolillos, además de gastronomía regional y astroturismo. El objetivo es que el visitante no llegue solamente por las flores, sino que encuentre en ellas el comienzo de un recorrido por un territorio mucho más amplio.

Ese punto resulta central para las localidades pequeñas. Un atractivo turístico puede tener un impacto mayor cuando se conecta con productores, artesanos, alojamientos, gastronomía y prestadores de servicios. En lugar de concentrar la actividad en un único punto, la intención es generar circulación y ampliar las posibilidades económicas alrededor de una identidad territorial.

En Huinganco, además, la floración permite contar una historia que va más allá de los tulipanes. Es la historia de un vivero, de trabajadores que sostienen conocimientos productivos, de una comunidad que busca nuevas oportunidades y de un territorio que intenta convertir sus características naturales en una herramienta de desarrollo sin desprenderse de su identidad.

La experiencia recién comienza. El ensayo de 2025 permitió conocer el comportamiento del cultivo y capacitar a productores y técnicos de la zona; la ampliación de 2026 representa ahora un nuevo paso para evaluar hasta dónde puede crecer la actividad.

Por eso, cuando Huinganco se vista de tulipanes durante octubre, el paisaje será apenas una parte de la historia. Detrás de cada flor habrá una apuesta por diversificar la producción, generar nuevas oportunidades y hacer del norte neuquino un destino capaz de atraer visitantes también fuera de los circuitos tradicionales.

La primavera dura unas semanas. El desafío, en cambio, es que lo que florece en Huinganco pueda echar raíces durante todo el año.