Huinganco se suma al Camino de la Fe con un Cristo de más de 12 metros de altura

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La localidad del norte neuquino inauguró el Sagrado Corazón de Jesús, una obra del arquitecto y escultor Alejandro Santana que combina espiritualidad, arte e identidad regional. Emplazada en un mirador natural con vistas a dos cordilleras, la figura se incorpora al circuito turístico provincial que busca conectar pueblos, paisajes y espacios religiosos a lo largo de más de 700 kilómetros.

Huinganco sumó un nuevo símbolo a su paisaje y a su historia. El sábado 10 de octubre, la localidad del norte neuquino inauguró el Sagrado Corazón de Jesús, una escultura monumental que representa a Cristo como un pastor caminante y que pasa a formar parte del Camino de la Fe, el corredor de turismo religioso impulsado por la provincia.

La obra se levanta en un punto panorámico del Alto Neuquén y propone un encuentro entre la espiritualidad, la creación artística y la identidad de una región marcada por la montaña, la actividad pastoril y las tradiciones de sus comunidades. Con más de 12 metros de altura, la figura aspira a convertirse en una nueva referencia para quienes viven en Huinganco y para los visitantes que recorren el norte provincial.

La inauguración fue encabezada por el gobernador Rolando Figueroa, quien destacó la incorporación de la localidad a un circuito que conectará distintos puntos de Neuquén. El proyecto contempla un recorrido superior a los 700 kilómetros, desde Ailinco hasta Villa La Angostura, con la intención de vincular alrededor de 20 pueblos, 20 lagos y diferentes hitos religiosos y culturales.

La propuesta también prevé conexiones con Chile a través de seis pasos internacionales. Según lo anunciado por el mandatario, tres ya se encuentran pavimentados y para los restantes se proyecta iniciar trabajos de pavimentación durante 2027. La concreción de esas obras será clave para determinar el alcance efectivo del corredor y facilitar la circulación entre las localidades.

Para el Gobierno provincial, el Camino de la Fe representa una oportunidad para ampliar la oferta turística de Neuquén y generar movimiento económico en zonas que históricamente tuvieron menor protagonismo en los circuitos más concurridos. El turismo religioso puede complementar los atractivos naturales de la provincia y favorecer la llegada de visitantes durante distintas épocas del año, aunque su impacto dependerá también de la infraestructura, los servicios y la capacidad de cada comunidad para recibirlos.

En Huinganco, la escultura fue concebida con una intención que va más allá de su dimensión religiosa. Su autor, el arquitecto y escultor Alejandro Santana, diseñó un Cristo caminante que lleva un cayado de pastor, una representación vinculada con la historia local y con las actividades pastoriles, mineras y forestales que forman parte de la identidad del pueblo.

La elección de esa imagen busca establecer una relación directa entre la obra y el territorio. El pastor remite a una forma de vida arraigada en la región, mientras que la figura en movimiento transmite una idea de acompañamiento y camino compartido. La escultura no aparece aislada del paisaje: fue pensada para integrarse a las montañas y expresar una parte de la memoria colectiva de Huinganco.

Uno de los elementos centrales del conjunto es una gran cruz inspirada en la Cruz de San Damián, de más de 12 metros de altura, que incorpora un vitral diseñado especialmente para el proyecto. Santana y su equipo trabajaron en la elaboración de esta pieza en Junín de los Andes, antes de completar su instalación en el norte provincial.

El vitral suma imágenes, colores y composiciones que buscan narrar aspectos de la historia de Huinganco, de la región y de una tradición cultural más amplia. La estructura también incluye un revestimiento de madera de coihue, que aporta materiales y texturas vinculados con el entorno patagónico.

El lugar elegido para emplazar la obra es otro de sus principales atractivos. Desde ese punto elevado se obtiene una vista panorámica de 360 grados que permite contemplar tanto la cordillera de los Andes como la Cordillera del Viento. La combinación de la escultura, la cruz y el paisaje convierte al sitio en un espacio desde el cual acercarse a la historia y la espiritualidad local, pero también a la geografía que caracteriza al Alto Neuquén.

La iniciativa se suma a una trayectoria artística que Santana viene desarrollando en distintos puntos de la provincia. Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran el Parque Escultórico Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes, además de un santuario con forma de kultrún en San Ignacio. Sus obras suelen combinar referencias religiosas con elementos culturales e identitarios de las comunidades donde se emplazan.

En el acto, Figueroa destacó el trabajo del artista y sostuvo que este tipo de realizaciones permite expresar la relación entre la religión y el territorio. También vinculó el proyecto con una estrategia de desarrollo regional basada en el turismo, la infraestructura y la puesta en valor de los atractivos locales.

El intendente de Huinganco, Luis Sepúlveda, señaló que la figura debe simbolizar la unión y agradeció la participación de los organismos provinciales y de las instituciones que contribuyeron a concretar la iniciativa. Entre ellos mencionó al Ministerio de Infraestructura, al Ente Provincial de Energía del Neuquén y al Banco Provincia del Neuquén, que aportó una parte importante de los fondos.

Sepúlveda también destacó la posibilidad de ejecutar obras delegadas a los municipios y contratar mano de obra local. En localidades pequeñas, la participación de trabajadores y proveedores de la zona puede ayudar a que una inversión pública tenga efectos más allá de la construcción y fortalezca capacidades dentro de la propia comunidad.

El desafío será que la inauguración no constituya un hecho aislado, sino el comienzo de una propuesta turística sostenida. Para que el nuevo atractivo genere beneficios duraderos, será importante acompañarlo con accesos adecuados, señalización, información para visitantes, servicios y oportunidades para los emprendimientos locales. La articulación con otros puntos de interés del norte neuquino también puede contribuir a que quienes lleguen permanezcan más tiempo y recorran distintas localidades.

El Camino de la Fe propone precisamente esa mirada de conjunto: conectar capillas, santuarios, obras artísticas, pueblos y paisajes en una experiencia que no se limite a una única parada. Su recorrido, estimado en alrededor de 800 kilómetros en la planificación general, busca diversificar las opciones turísticas de Neuquén y reforzar los vínculos entre comunidades.

Con la inauguración del Sagrado Corazón de Jesús, Huinganco incorpora una nueva pieza a ese mapa. Desde su mirador, la figura enlaza la expresión religiosa con las montañas y las historias de quienes habitan la región. Su valor definitivo, sin embargo, no dependerá solamente de su tamaño o de las fotografías que pueda atraer, sino también de su capacidad para integrarse a la vida local y contribuir a un desarrollo turístico que alcance a la comunidad.

En el norte neuquino, donde las distancias y la geografía forman parte de la vida cotidiana, el Camino de la Fe busca transformar el recorrido en una oportunidad de encuentro. Huinganco ya tiene su nuevo punto de referencia; ahora, el reto será convertirlo en parte de una propuesta regional capaz de unir patrimonio, naturaleza, cultura y trabajo.