En un dramático incidente en Florida, el sospechoso no tenía a Donald Trump en su campo visual ni disparó su arma, según el Servicio Secreto.
El Servicio Secreto de Estados Unidos intervino rápidamente durante un incidente el pasado domingo en el club de golf de West Palm Beach, Florida, donde el ex presidente Donald Trump estaba jugando. Ronald Rowe Jr., representante del Servicio Secreto, informó que los agentes actuaron conforme a protocolo al detectar a un hombre con un rifle entre los arbustos. Aunque el FBI ha descrito el incidente como un aparente intento de asesinato contra Trump, no se dispararon armas y Trump no estuvo directamente en peligro en ningún momento.
El sospechoso, identificado como Ryan Wesley Routh, huyó de la escena en un todoterreno pero fue capturado más tarde por las autoridades locales. Routh, que ya fue acusado de delitos federales relacionados con armas de fuego, podría enfrentarse a cargos adicionales a medida que avanza la investigación y se considere la acusación de un gran jurado.
Routh tiene un historial criminal significativo en Carolina del Norte, incluyendo una condena en 2002 por posesión de un arma de destrucción masiva y varios otros cargos menores a lo largo de los años. A pesar de su historial, el incidente del domingo terminó sin heridos, gracias a la rápida respuesta del Servicio Secreto y otras fuerzas del orden.
Este incidente subraya la continua vulnerabilidad de las figuras públicas y la importancia de la seguridad presidencial, especialmente en contextos donde la presencia de armas de fuego y antecedentes criminales de los implicados pueden escalar rápidamente hacia resultados trágicos.