El Tehran Times advierte que Teherán hará lamentar a Argentina su enemistad por el apoyo a Israel. La cancillería iraní refuerza la postura.
A 30 años del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que dejó 85 muertos y 300 heridos, Irán ha lanzado una grave amenaza contra Argentina. El Tehran Times, uno de los principales portavoces de la Revolución Islámica, publicó una dura nota acusando al gobierno de Javier Milei de «poner en peligro los intereses nacionales» de Argentina por su apoyo a Israel.
El artículo, titulado “Caso AMIA en vísperas de su 30° aniversario”, reafirma la postura oficial del régimen iraní de negar cualquier implicación en el atentado de 1994, calificando las acusaciones argentinas como «infundadas». El texto omite la reciente sentencia de la justicia argentina que atribuye los atentados contra la AMIA y la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, a Irán y a la organización terrorista libanesa Hezbollah.
En el artículo, Irán lamenta que “ningún proceso de investigación técnica ha llegado a un resultado confiable por parte de la policía” y critica al presidente argentino, Javier Milei, acusándolo de ser un «títere» de Israel. Según el diario, el apoyo de Milei a Israel «pone en peligro los intereses nacionales de Argentina» y advierte que Teherán “no olvidará la política antiiraní de Buenos Aires”, prometiendo hacer lamentar su enemistad en el momento adecuado.
La nota del Tehran Times fue respaldada por un comunicado del Ministerio de Exteriores iraní, que también descalificó las acusaciones argentinas sobre la participación de ciudadanos iraníes en el atentado. El portavoz Naser Kananí afirmó que la resolución del caso solo es posible si Argentina se aleja de intereses políticos y la influencia de terceros.
La reacción iraní llega después de que la Presidencia de Argentina denunciara el vínculo de Irán con los atentados contra la AMIA y la embajada de Israel, así como su conexión con el grupo terrorista Hamas, al que declaró como «organización terrorista internacional».
Esta serie de intercambios tensos subraya la creciente hostilidad entre ambos países en un momento de significativo aniversario para las víctimas del atentado a la AMIA, manteniendo vivo un conflicto diplomático y judicial que ha durado décadas.