Israel enfrenta crecientes presiones de sus aliados por su guerra contra Hamás, y su principal apoyo, el presidente estadounidense, Joe Biden, toma cierta distancia del gobierno de Netanyahu al criticar abiertamente el bombardeo «indiscriminado» sobre Gaza en respuesta a los ataques de Hamás del 7 de octubre.
Benjamin Netanyahu reconoció las diferencias que tiene con Estados Unidos sobre lo que ocurrirá después de la guerra contra Hamás, ya que no está dispuesto a aceptar el gobierno de la Autoridad Palestina. A esto se suma el llamado de la Asamblea General de la ONU, que pidió un «alto al fuego humanitario inmediato en Gaza», en un texto no vinculante aprobado en la noche de ayer, martes (12.12.2023). Dicho texto evita condenar al movimiento Hamás, considerado terrorista por la Unión Europea y EE. UU., por el ataque lanzado contra Israel, que dejó más de 1.200 muertos, según las autoridades israelíes.
El presidente de EE.UU. Joe Biden dijo este 12 de diciembre que Israel está perdiendo apoyo por los bombardeos de la Franja de Gaza y opinó que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, debería cambiar su Gobierno.
«Están empezando a perder apoyo», dijo el líder demócrata en un evento privado en Washington para recaudar fondos para su campaña de reelección en las presidenciales del próximo año. Biden criticó que el actual Ejecutivo es el «más conservador de la historia de Israel» y lamentó que «no quiera una solución de dos Estados».
Por ello, el mandaario estadounidense consideró que Netanyahu debería «cambiar» a su Gobierno para encontrar una solución de largo plazo al conflicto con los palestinos, según recoge CNN.
Estados Unidos fue el único miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que votó la semana pasada en contra de una resolución que pedía un alto el fuego en la guerra de Gaza, una medida que no salió adelante debido al poder de veto que tiene EE.UU. en el organismo.
La Administración de Joe Biden ha mostrado desde el principio su apoyo inquebrantable a Israel para eliminar a Hamás y se opone a un alto el fuego porque considera que sería utilizado por el grupo islamista palestino para rearmarse y atacar de nuevo al Estado judío.