El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, firmó un decreto que declara de «interés provincial» la construcción de una planta de Gas Natural Licuado (GNL) en Bahía Blanca, un proyecto estratégico que promete generar miles de empleos y aumentar significativamente las exportaciones de la provincia. Este movimiento ocurre en medio de una disputa con las provincias de Río Negro y Neuquén, que también desean albergar la planta.
La planta de GNL, fruto de una colaboración entre YPF y Petronas, representa una inversión inicial de 30 mil millones de dólares y, una vez operativa, podría posicionar a Buenos Aires como responsable del 50% de las exportaciones nacionales. El proyecto, que comenzó a gestarse en 2017, ha cobrado nueva relevancia en el contexto de la Ley Bases, la cual incluye el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), ofreciendo beneficios fiscales y exenciones que han intensificado la competencia entre provincias.
Desde YPF han indicado que el proyecto «está en etapa de ingeniería» y que aún no se ha decidido la ubicación definitiva. A pesar de las conversaciones continuas con Buenos Aires desde 2017, Sierra Grande en Río Negro también es una opción considerada. Frente a esto, Kicillof ha sido proactivo, firmando el decreto y destacando la importancia estratégica del proyecto para la provincia.
El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, reafirmó en una conferencia de prensa que no hay motivos para cuestionar la conveniencia y ubicación del proyecto en Bahía Blanca. «Venimos trabajando de manera conjunta con autoridades de YPF para facilitar el avance del proyecto. Confiamos en que esta importante inversión se convertirá en una realidad pronto», subrayó Costa.
Además, el entorno del intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, anunció una reunión en la Legislatura bonaerense para discutir específicamente la construcción de la planta. Este encuentro contará con representantes de todas las fuerzas políticas y una comitiva de Bahía Blanca.
La planta de GNL, según los planes expuestos por Costa, tendrá una capacidad final de 28 millones de toneladas por año, con tres fases de desarrollo que incluyen plantas flotantes y terrestres. La construcción generaría 6 mil puestos de trabajo directos e indirectos, y 3 mil más durante la producción.
El proyecto es visto como una inversión transformadora que cambiará las perspectivas de la ciudad, la región y la provincia, convirtiendo a Buenos Aires en un pilar fundamental del sector exportador del país. Mientras tanto, Río Negro y Neuquén continúan presionando para atraer la planta, basándose en los incentivos fiscales del RIGI y los beneficios económicos que la instalación traería a sus territorios.