El EMAE registró en julio su mayor caída mensual desde la pandemia y también retrocedió 1,4% frente al mismo mes de 2025. El ministro de Economía señaló como causas la menor disponibilidad de gas, las condiciones climáticas y una reducción de las horas trabajadas durante el Mundial.
La actividad económica argentina sufrió un fuerte retroceso en julio. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,9% respecto de junio y registró una baja interanual del 1,4%, en un dato que mostró un comportamiento dispar entre los distintos sectores productivos.
El resultado mensual fue el más negativo desde los primeros meses de 2020, cuando la economía estaba atravesada por las restricciones derivadas de la pandemia. La caída también significó un cambio respecto de junio, cuya variación interanual había sido positiva, aunque luego fue revisada por el INDEC. En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, la actividad todavía muestra un crecimiento del 1,7% frente al mismo período del año anterior.
Tras conocerse el dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que durante julio se produjeron una serie de factores que calificó como “shocks transitorios”. Entre ellos mencionó una menor disponibilidad de gas para la industria manufacturera, mayores lluvias y nevadas respecto de los promedios históricos y una menor cantidad de horas trabajadas en algunos sectores durante el Mundial de fútbol.
La explicación oficial pone el foco, de esta manera, en circunstancias puntuales que habrían afectado el desempeño de determinadas actividades durante el mes. Caputo también destacó que el indicador de tendencia-ciclo, que busca reflejar una evolución más persistente de la economía al suavizar las variaciones mensuales, avanzó 0,2% en julio y alcanzó un nuevo máximo histórico, según su análisis.
Sin embargo, detrás del número general aparece una economía con comportamientos muy diferentes según el sector. La industria manufacturera cayó 4,6% interanual y el comercio mayorista, minorista y las reparaciones retrocedieron 5,1%. También registraron bajas la construcción, con 3,3%, la intermediación financiera, con 3%, y el transporte y las comunicaciones, con 1,5%.
En sentido contrario, algunas actividades mostraron fuertes aumentos. La pesca registró una suba interanual del 424,5%, mientras que la explotación de minas y canteras avanzó 8,4% y el sector agropecuario creció 0,7%. La magnitud del incremento de la pesca, además, está influida por la comparación con una base particularmente baja.
La diferencia entre sectores vuelve a mostrar uno de los rasgos centrales de la economía durante 2026: mientras las actividades vinculadas con recursos naturales mantienen registros positivos, otras ramas con fuerte peso en el empleo y el mercado interno atraviesan mayores dificultades. Industria, comercio y construcción aparecen entre los sectores que más contribuyeron al resultado negativo de julio.
El dato llega además después de un segundo trimestre en el que el Producto Bruto Interno había registrado una contracción desestacionalizada de 0,6%. La combinación entre esa caída y el resultado de julio abre una discusión sobre la evolución del tercer trimestre, aunque todavía no alcanza para determinar por sí sola si la economía ingresó técnicamente en una recesión.
Entre los analistas consultados aparecen interpretaciones diferentes sobre cuánto del retroceso puede explicarse por factores extraordinarios. Algunos consideran posible que parte de la caída se revierta en agosto si desaparecen determinadas condiciones puntuales, mientras que otros advierten que el resultado muestra un deterioro más profundo y una marcada heterogeneidad entre actividades.
El desafío será comprobar qué ocurre cuando desaparezcan los factores señalados por el ministro y lleguen los próximos datos mensuales. Si agosto muestra una recuperación, una parte importante del retroceso de julio podría interpretarse como una oscilación puntual. Si, en cambio, continúan las caídas de sectores como la industria, el comercio y la construcción, el dato de julio podría adquirir un significado más amplio dentro de la trayectoria económica del año.
Por ahora, las cifras muestran dos realidades que conviven. La economía mantiene un crecimiento acumulado de 1,7% durante los primeros siete meses, pero julio dejó una caída mensual de 2,9% y una contracción interanual de 1,4%. Entre ambas cifras aparece una economía que todavía conserva crecimiento acumulado, pero que atraviesa meses de fuertes movimientos y con diferencias cada vez más visibles entre sus sectores.