La memoria también se moldea con barro

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La historia de Berta Catricura vuelve a poner en primer plano a la cerámica mapuche como una expresión de identidad viva. En cada pieza, la artesana neuquina transforma la arcilla en una forma de preservar cultura, territorio y memoria.

Hay oficios que no se aprenden solamente con las manos.

Se heredan.

Se escuchan.

Se viven.

La cerámica mapuche de Berta Catricura pertenece a ese universo donde cada pieza tiene algo más que una función estética.

También guarda una historia.

Desde Neuquén, su trabajo forma parte de una tradición ancestral que convierte al barro en una forma de narrar la identidad de un pueblo.

No como un recuerdo detenido.

Sino como una práctica que sigue respirando en el presente.

La alfarería mapuche no es solo técnica.

Es también una manera de relacionarse con la tierra.

Con sus tiempos.

Con sus símbolos.

Y con una memoria colectiva que durante generaciones encontró en los objetos cotidianos una forma silenciosa de resistir.

En una provincia donde las comunidades originarias todavía luchan por visibilidad, el trabajo artesanal ocupa un lugar que va mucho más allá de lo cultural.

Se vuelve también una afirmación.

Una manera de decir que la identidad no desaparece.

Solo cambia de forma.

En Neuquén, distintas políticas públicas buscaron en los últimos años sostener ese entramado entre artesanía y territorio.

Ese acompañamiento permitió que muchas artesanas puedan seguir produciendo sin que sus saberes queden encerrados en la intimidad familiar.

El trabajo de Catricura se inscribe en esa continuidad.

Cada vasija, cada cuenco y cada textura conservan una relación profunda con la cosmovisión mapuche.

Nada aparece por azar.

Los colores.

Las formas.

Los detalles.

Todo dialoga con una historia más grande que la pieza terminada.

En tiempos donde muchas culturas quedan reducidas a postales para turistas, la cerámica de Berta Catricura propone otra cosa.

No busca decorar la memoria.

Busca mantenerla viva.

Porque a veces un pueblo también puede seguir contando quién es a través de un puñado de barro convertido en arte.