Martín Lousteau, senador de la UCR, reafirmó que el bloque radical evaluará la candidatura del juez Ariel Lijo a la Corte Suprema de manera independiente, destacando la importancia de escuchar al magistrado antes de tomar una decisión.
Martín Lousteau, senador de la Unión Cívica Radical (UCR), señaló que su bloque analizará la postulación del juez Ariel Lijo a la Corte Suprema y subrayó que su postura será «independiente y de acuerdo a lo que creo». Durante declaraciones radiales, Lousteau expresó la necesidad de evaluar lo que el juez Lijo «diga en su defensa» antes de decidir si apoyan o rechazan su nominación.
El radicalismo, que cuenta con 13 senadores, es el tercer bloque mayoritario en la Cámara Alta. Lousteau explicó que su decisión será tomada tras debatir internamente con el bloque y escuchar las respuestas de Lijo durante su defensa ante la Comisión de Acuerdos del Senado. «Voy a escuchar qué dice Lijo en su defensa, haré preguntas y veré cuáles son las respuestas para tomar una decisión final», afirmó.
La postulación de Lijo enfrenta un panorama complicado, ya que necesita el respaldo de nueve de los 17 integrantes de la Comisión de Acuerdos para que su pliego avance al recinto. Sin embargo, la situación se complica por las posiciones divididas dentro de los bloques, incluyendo el kirchnerismo, que aún no ha definido su postura, y las negativas expresadas por senadores de la UCR como Carolina Losada y Pablo Blanco.
Lousteau también aprovechó para expresar su oposición al DNU que asigna 100 mil millones de pesos a la Secretaría de Inteligencia (SIDE), solicitando a sus pares en la Cámara de Diputados que asistan a la sesión para votar en contra de dicha medida. Como presidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, Lousteau argumentó que la derogación del DNU es necesaria debido a la rápida asignación de fondos reservados, de los cuales ya se ha ejecutado el 80%.
La posición del radicalismo y de Lousteau será crucial en el destino del pliego de Lijo y en la discusión sobre los fondos asignados a la SIDE, marcando un momento de tensión y decisiones clave en el ámbito político argentino.