
En medio de un recorte significativo en el gasto público, los servicios de la deuda pública emergen como el único sector que registra un aumento, mientras que otros programas sociales y de infraestructura sufren drásticas reducciones.
En un análisis exhaustivo realizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre la ejecución presupuestaria del primer trimestre del año en curso, se revela que los pagos de la deuda pública fueron el único rubro que experimentó un incremento, con un alza del 8% en comparación con el mismo período del año anterior.
Este aumento se produce en un contexto donde el gobierno de Javier Milei aplicó un severo recorte del 32% en el gasto público total, lo que se tradujo en una disminución del presupuesto asignado a diversas áreas, incluyendo servicios económicos, servicios sociales, administración gubernamental y defensa y seguridad.
Los servicios de la deuda pública destacan como el segundo ítem más significativo en el presupuesto, representando el 18,5% del gasto total. Este aumento en los pagos de la deuda se debe en parte a los fuertes desembolsos realizados en concepto de títulos emitidos en pesos, muchos de los cuales están vinculados a ajustes por inflación, así como al pago de deudas con el Fondo Monetario Internacional por un monto considerable en febrero.
Por otro lado, los recortes en otras áreas del gasto público han tenido un impacto considerable en programas sociales y de infraestructura. Programas como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y las Pensiones No Contributivas han experimentado descensos del 56% y 45% respectivamente, mientras que en el ámbito de la educación y la obra pública, algunos programas han sido virtualmente suprimidos, con reducciones que alcanzan hasta el 99%.
Si bien el ministro de Economía, Luis Caputo, celebra la reducción del déficit y la obtención de superávit como logros, estos recortes han llevado a la paralización de programas de alto impacto social y de desarrollo productivo, generando preocupación por el impacto en la población más vulnerable y en la infraestructura del país.
Este análisis pone de relieve la difícil balanza entre la estabilidad fiscal y la protección de los sectores más necesitados, planteando desafíos significativos para la gestión económica del país.