Macron le abre la puerta al Reino Unido: “Welcome back”

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El presidente francés respaldó la posibilidad de que Londres vuelva a acercarse a la Unión Europea después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, planteara revisar todas las opciones de relación con el bloque. Pedro Sánchez también celebró la posibilidad, aunque el camino hacia un eventual regreso todavía está lejos de definirse.

La escena ocurrió en Madrid, pero la mirada estaba puesta al otro lado del Canal de la Mancha. Emmanuel Macron y Pedro Sánchez aprovecharon el encuentro para respaldar públicamente la posibilidad de que el Reino Unido vuelva a acercarse a la Unión Europea, una idea que hasta hace poco parecía políticamente lejana y que ahora volvió a ocupar un lugar en el debate europeo.

Macron fue directo. Ante la posibilidad de un eventual regreso británico al bloque, respondió en inglés con dos palabras: “Welcome back”. El presidente francés consideró que sería una buena noticia tanto para el Reino Unido como para Europa si el Gobierno de Andy Burnham decide avanzar en esa dirección.

La declaración llegó después de que el primer ministro británico planteara revisar todas las alternativas para la relación entre Londres y Bruselas. Burnham sostuvo que el Gobierno debería analizar qué opciones son viables y evaluar sus ventajas y desventajas, incluyendo escenarios que van desde mantener el vínculo actual hasta recuperar vínculos más profundos con el mercado europeo.

Entre las posibilidades mencionadas aparecen el regreso a la unión aduanera, una eventual reincorporación al mercado único y, en el escenario más ambicioso, el regreso pleno a la Unión Europea. Burnham no presentó un calendario inmediato para concretar ninguna de esas alternativas, pero el solo hecho de ponerlas públicamente sobre la mesa marca un cambio en el tono del debate británico posterior al Brexit.

El Brexit fue aprobado en el referéndum de 2016 y el Reino Unido abandonó formalmente la Unión Europea en 2020. Desde entonces, la relación entre ambas partes quedó marcada por nuevas reglas comerciales, migratorias y políticas que modificaron una integración construida durante décadas.

Para Sánchez, aquella ruptura tuvo un costo importante. El presidente del Gobierno español calificó al Brexit como una enorme pérdida tanto para los británicos como para el proyecto europeo y aseguró que España estaría dispuesta a recibir nuevamente al Reino Unido si finalmente decidiera avanzar hacia una reincorporación.

Pero Macron introdujo una condición que puede resultar decisiva en cualquier negociación futura. Francia no parece dispuesta a imaginar una Europa en la que Londres pueda seleccionar únicamente aquellos beneficios que le resulten convenientes. El mandatario francés advirtió que el Reino Unido no puede elegir algunas de las libertades y ventajas de la Unión mientras permanece fuera del conjunto de compromisos que implica pertenecer al bloque.

Ese punto resume buena parte de la dificultad política que tendría cualquier eventual regreso. La Unión Europea no funciona como un menú en el que cada país escoge libremente sus componentes. El mercado único, la unión aduanera, la libre circulación y las obligaciones institucionales están vinculados entre sí y cualquier nuevo acuerdo debería definir con precisión qué lugar ocuparía Londres.

Desde Bruselas también apareció una señal de apertura, aunque mucho más prudente. Un portavoz de la Comisión Europea recordó que el Reino Unido continúa siendo un socio cercano y valioso y señaló que corresponde al Gobierno británico establecer cómo quiere desarrollar su relación con la Unión en el futuro.

La posibilidad de un regreso tampoco cuenta todavía con un camino político definido. Burnham planteó las distintas alternativas como parte de una discusión de largo plazo y no como una decisión inmediata. Un eventual regreso a la Unión requeriría negociaciones complejas y, dependiendo del escenario, un proceso político mucho más amplio.

Mientras tanto, el debate empieza a adquirir una dimensión que va más allá de las relaciones entre Londres y Bruselas. También obliga a Europa a preguntarse qué lugar quiere ocupar frente a un Reino Unido que sigue siendo una potencia económica, militar y diplomática, pero que decidió abandonar el proyecto comunitario hace apenas unos años.

El cambio de tono resulta significativo. Durante buena parte de la etapa posterior al Brexit, la discusión estuvo concentrada en las consecuencias de la separación y en cómo administrar una relación nueva entre antiguos socios. Ahora aparece otra posibilidad sobre la mesa: que aquella ruptura no haya sido necesariamente el último capítulo.

Por ahora, no hay regreso. Hay una puerta entreabierta, declaraciones de bienvenida y un debate que recién comienza. Macron eligió resumirlo con una frase breve y cargada de simbolismo: “Welcome back”.