Un proyecto en Sevilla plantea la instalación de marquesinas de autobús capaces de reducir la temperatura hasta 20°C con energía solar y aljibes.
El cambio climático está afectando a las ciudades de manera significativa, especialmente en términos de temperaturas extremas debido a olas de calor e inundaciones. Un estudio reciente señala que para el año 2050, cerca de mil seiscientos millones de personas estarán expuestas a temperaturas extremas en novecientas setenta ciudades. Ante este escenario, la implementación de soluciones sostenibles se vuelve crucial.
En Sevilla, una ciudad que experimenta canículas especialmente intensas, han comenzado a desarrollar soluciones ante el cambio climático, como las innovadoras «marquesinas refrigeradas». Estas marquesinas, también conocidas como «refugios climáticos», son un proyecto del ayuntamiento de Sevilla en colaboración con investigadores de la Universidad de Sevilla.
El diseño de las nuevas marquesinas consta de cuatro elementos clave. En primer lugar, un aljibe subterráneo almacena agua fresca durante la noche. En segundo lugar, un circuito cerrado distribuye esta agua fría a través de pequeños orificios en los momentos más calurosos del día, proporcionando aire fresco. En tercer lugar, los paneles solares en la parte superior de las marquesinas suministran la energía necesaria para bombear el agua cuando sea necesario. Por último, sensores de temperatura y detección de transeúntes optimizan el funcionamiento del sistema.
Cuando un transeúnte se acerca a la parada durante las horas más calurosas, el sistema de bombeo extrae agua del aljibe y la libera para enfriar el ambiente interior de la marquesina en 20°C a 24°C, incluso cuando la temperatura exterior supere los 40°C. Por la noche, el agua vuelve a circular para enfriarse nuevamente. El proyecto está previsto para su instalación en 2024, y los primeros depósitos de agua ya se están instalando en una avenida de la ciudad para iniciar una prueba piloto en el verano del mismo año.
Además, los desarrolladores del proyecto planean aplicar esta solución a otros sistemas bioclimáticos, como parasoles y pérgolas inteligentes en centros escolares, para mejorar el bienestar de los alumnos durante las actividades al aire libre.
Las marquesinas refrigeradas son solo una de las muchas soluciones ante el cambio climático que las ciudades deben implementar. Junto con la adopción de energía verde y políticas de descarbonización, el enfoque hacia una «Smart city» será clave para optimizar el consumo energético y mejorar la gestión del agua y del tráfico mediante tecnologías como la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas (IoT).
En Gijón, otra ciudad española, han implementado un proyecto que abarca la gestión integral e inteligente del suministro y la gestión energética, reduciendo significativamente el consumo eléctrico y las emisiones de CO2. También se han llevado a cabo medidas como la sustitución de calderas de gasóleo por biomasa y el desarrollo de soluciones de autoconsumo vecinales.
En resumen, ante el desafío del cambio climático, las ciudades deben buscar soluciones sostenibles e inteligentes para proteger a sus habitantes y garantizar un futuro más sostenible.