Milei tomó partido y dejó al descubierto una interna que ya no se puede ocultar

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El respaldo presidencial a Lilia Lemoine profundizó las tensiones dentro del oficialismo. Lo que durante meses fue un murmullo en los pasillos de la Casa Rosada ahora empieza a mostrarse como una fractura cada vez más difícil de contener.

Durante mucho tiempo, la interna libertaria se sostuvo en voz baja.

Entre gestos.

Susurros.

Y mensajes cruzados que casi nunca salían del círculo íntimo del poder.

Pero esta vez Javier Milei decidió intervenir.

Y al hacerlo, dejó algo en evidencia.

La crisis dentro del oficialismo ya no puede esconderse detrás de la disciplina pública.

El presidente salió a respaldar de manera explícita a Lilia Lemoine en medio de los cruces que la diputada mantiene con sectores del propio universo libertario, especialmente con referentes cercanos al aparato digital que rodea a Santiago Caputo.

La frase fue breve.

Pero políticamente contundente.

Milei eligió un lado.

Y en un gobierno construido sobre equilibrios frágiles, eso nunca es un gesto menor.

Hasta ahora, el Presidente había evitado involucrarse de manera abierta en disputas internas.

Su estilo había sido otro.

Dejar que las tensiones convivieran.

Que cada sector midiera fuerzas.

Que el poder orbitara siempre alrededor del mismo núcleo.

Pero el respaldo a Lemoine modificó ese esquema.

Y dejó expuesta una tensión que ya atraviesa a la Casa Rosada.

Por un lado aparece el sector político más cercano a Karina Milei.

Por otro, el entramado de funcionarios, asesores e influencers que en los últimos meses ganaron peso dentro del oficialismo.

La disputa no es solamente personal.

Tampoco ideológica.

Es una pelea por influencia.

Por acceso.

Y por el control del proyecto libertario en una etapa donde el gobierno ya no tiene el margen inicial de sus primeros meses.

Lo que vuelve más delicado el momento es que la fractura coincide con un escenario económico más complejo y con un desgaste creciente en la gestión.

Cuando un gobierno empieza a discutir hacia adentro, muchas veces también empieza a perder energía hacia afuera.

En la Casa Rosada todavía intentan mostrar normalidad.

Pero la escena dejó una señal difícil de ignorar.

Milei ya no solo enfrenta a la oposición.

Empieza también a ordenar una disputa dentro de su propio mundo.

Y a veces las crisis más profundas no empiezan en la calle.

Empiezan adentro del mismo poder.