El Parque Nacional Lanín y ReForest Latam avanzan con un proyecto para recuperar áreas degradadas de Ñorquinco mediante siembra aérea con drones. La iniciativa reúne a comunidades mapuches, investigadores y organismos públicos para favorecer la regeneración de una especie emblemática de la Patagonia y preservar su valor ambiental y cultural.
Los bosques de pehuenes de la cordillera neuquina conservan las huellas de incendios que alteraron profundamente el paisaje. En Ñorquinco, una nueva etapa de restauración busca recuperar 200 hectáreas afectadas por el fuego mediante una estrategia que combina investigación científica, participación comunitaria y tecnología aplicada a la conservación.
El proyecto es impulsado por el Parque Nacional Lanín, dependiente de la Administración de Parques Nacionales, junto con ReForest Latam. La propuesta incorpora drones para distribuir semillas en sectores de difícil acceso y ampliar las posibilidades de recuperación del bosque nativo.
La iniciativa forma parte del Proyecto Pewen, una experiencia de conservación que articula el trabajo de instituciones científicas, organismos públicos, organizaciones ambientales y comunidades de la región. Su objetivo no se limita a recuperar la vegetación perdida: también busca restablecer los procesos ecológicos que permiten la regeneración del ecosistema.
El protagonista de esta tarea es el pewen, conocido como pehuén o araucaria, una especie nativa de enorme importancia para la biodiversidad patagónica y para la identidad cultural del pueblo mapuche-pewenche. Sus bosques forman parte de un paisaje característico de la cordillera y sostienen relaciones ecológicas que se construyen a lo largo de períodos muy extensos.
Los incendios pueden interrumpir esos procesos de manera drástica. Cuando el fuego destruye los árboles que producen semillas y afecta las reservas presentes en el suelo, la recuperación natural puede volverse mucho más difícil. En esos sectores, las acciones de restauración permiten acompañar la regeneración y recuperar gradualmente las condiciones necesarias para que el bosque vuelva a desarrollarse.
La incorporación de drones busca ampliar el alcance de las tareas. La tecnología permite distribuir semillas en superficies extensas y en zonas donde el relieve dificulta el traslado de equipos y personas. De esta manera, el proyecto procura complementar los métodos tradicionales de plantación y llegar a sectores que requieren intervenciones específicas.
Sin embargo, la tecnología no reemplaza el trabajo científico ni el conocimiento del territorio. La selección de las áreas de intervención, el uso de semillas adecuadas y el seguimiento de los resultados son componentes fundamentales para evaluar si las acciones contribuyen efectivamente a la recuperación del bosque.
En ese proceso participan el Consejo Zonal Pewenche, la Comunidad Mapuche Ñorquinco y los Protectores del Pewen de Ñorquinco y Aigo. También colaboran investigadores del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente, vinculado con el CONICET, y del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales.
La articulación se completa con la participación de la organización Amigos de la Patagonia, la Corporación Interestadual Pulmarí y la Subsecretaría de Producción de Neuquén. La diversidad de actores permite reunir conocimientos técnicos, experiencia territorial y capacidades institucionales en una tarea que exige continuidad.
La participación de las comunidades mapuches tiene una dimensión central. El pewen no es solamente una especie forestal que debe recuperarse: forma parte de una relación histórica con el territorio, sus recursos y sus ciclos naturales. Por eso, el proyecto incorpora una perspectiva biocultural que reconoce la importancia de preservar tanto el ecosistema como los saberes y las prácticas asociados a él.
El trabajo de restauración en Ñorquinco se apoya, además, en años de experiencias previas. Desde 2021, distintas campañas involucraron a brigadistas, guardaparques, investigadores, integrantes de la comunidad mapuche y voluntarios en la plantación manual de miles de ejemplares de araucaria. La nueva etapa busca ampliar la escala de esas intervenciones y sumar herramientas para llegar a sectores donde la recuperación presenta mayores dificultades.
El desafío será comprobar la evolución de las áreas intervenidas y determinar qué métodos ofrecen mejores resultados según las condiciones de cada ambiente. La germinación de las semillas, la supervivencia de las plantas, la disponibilidad de agua y las características del suelo influyen en el desarrollo de los nuevos ejemplares. Por eso, la restauración requiere seguimiento a largo plazo y no puede medirse únicamente por la cantidad de semillas distribuidas.
La recuperación de estos bosques también tiene implicancias para la conservación de la biodiversidad y la protección del suelo. La vegetación contribuye a sostener los procesos ecológicos de las laderas y a preservar el funcionamiento de los ambientes de montaña, cuya recuperación puede demandar muchos años después de un incendio de gran intensidad.
En una región donde los efectos del fuego pueden permanecer visibles durante décadas, la iniciativa plantea una combinación de herramientas tradicionales y nuevas tecnologías. El trabajo comunitario, la investigación y la planificación ambiental siguen siendo indispensables para que las intervenciones tengan continuidad y respondan a las características de cada sector.
La restauración de 200 hectáreas en Ñorquinco representa una nueva etapa en la recuperación del bosque de pehuenes y un esfuerzo compartido por proteger uno de los patrimonios naturales y culturales de Neuquén. El resultado dependerá de la capacidad de sostener las tareas, monitorear los avances y garantizar que las decisiones se construyan con quienes conocen y habitan el territorio.
Recuperar un bosque después de un incendio es mucho más que volver a cubrir de verde una superficie quemada. Es reconstruir las condiciones para que la vida regrese, preservar una especie que crece lentamente y mantener el vínculo entre el ambiente y las comunidades que forman parte de él.