Zelenski advirtió que sería un “error histórico” que Estados Unidos se ponga del lado de Rusia

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El presidente ucraniano cuestionó las recientes decisiones de Donald Trump que flexibilizan algunas sanciones contra Moscú y advirtió sobre las consecuencias de un posible acercamiento entre Washington y el Kremlin. Aunque insistió en que considera a Estados Unidos un aliado, pidió revisar una estrategia que, según sostuvo, podría debilitar a Ucrania y favorecer los objetivos de Vladímir Putin.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, lanzó una advertencia sobre el rumbo de la política exterior estadounidense y sostuvo que sería un “error histórico” que Washington terminara alineándose con Rusia en el marco de la guerra que enfrenta a ambos países desde febrero de 2022. Sus declaraciones, realizadas el domingo 18 de octubre durante una entrevista televisiva en Estados Unidos, llegaron después de una serie de decisiones de Donald Trump que generaron preocupación en Kiev y críticas dentro de la propia política estadounidense.

“Queremos confiar en él. Espero que cambie sus decisiones”, expresó Zelenski al referirse al mandatario norteamericano. El líder ucraniano afirmó que las medidas recientes no benefician ni a su país ni a Estados Unidos y pidió mantener la cooperación entre ambos gobiernos en un momento decisivo para las negociaciones destinadas a terminar el conflicto.

La principal preocupación de Kiev está vinculada con una orden ejecutiva firmada por Trump que exime a Rusia de determinadas disposiciones de una ley estadounidense de sanciones. La norma, que también contempla medidas contra Irán, había sido aprobada por el Congreso en septiembre y lleva el nombre del fallecido senador Lindsey Graham, un dirigente republicano que defendió el apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa.

La decisión presidencial establece excepciones para distintas sanciones financieras y comerciales, así como para restricciones dirigidas contra personas y entidades relacionadas con el Gobierno ruso. También contempla disposiciones vinculadas con los aranceles aplicables a productos rusos y a bienes procedentes de determinados países que compran hidrocarburos a Moscú.

La medida no elimina todas las sanciones que Estados Unidos mantiene contra Rusia mediante otras disposiciones ejecutivas, pero supone una flexibilización que puede modificar los incentivos económicos y diplomáticos alrededor del conflicto. Para Zelenski, el problema es que cualquier alivio a la presión sobre el Kremlin puede fortalecer la posición de Putin mientras Ucrania continúa enfrentando ataques y necesita respaldo internacional.

El mandatario ucraniano también cuestionó un acuerdo anunciado por Trump para facilitar el suministro de diésel ruso a los mercados internacionales. La Casa Blanca presentó la iniciativa como una herramienta para contribuir a moderar los precios de la energía, en un contexto de tensiones internacionales y dificultades en el mercado petrolero.

Zelenski, sin embargo, puso en duda que el acuerdo pueda producir ese resultado y sostuvo que no tendrá una influencia significativa sobre los precios estadounidenses. Según su interpretación, el encarecimiento de la energía está relacionado principalmente con las restricciones en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo y otros productos energéticos.

El presidente ucraniano advirtió, además, que los ingresos derivados de las operaciones comerciales pueden reforzar la capacidad rusa para sostener la guerra. Desde esa perspectiva, una política orientada a aliviar los costos energéticos de Estados Unidos podría terminar beneficiando indirectamente al Gobierno que mantiene la ofensiva militar contra Ucrania.

La controversia refleja una tensión central de la estrategia de Trump: buscar acuerdos con Moscú para alcanzar objetivos económicos y diplomáticos, mientras intenta negociar el final de una guerra que ya provocó enormes pérdidas humanas, desplazamientos y destrucción. El Gobierno estadounidense sostiene que el diálogo con Rusia puede abrir una vía para reducir las hostilidades. Kiev, por su parte, teme que las concesiones económicas o políticas terminen debilitando su capacidad de negociación.

Otro punto de preocupación para Ucrania es la cooperación tecnológica y militar. Zelenski afirmó que considera que la limitación temporal de determinados servicios de Starlink, la red satelital operada por SpaceX, pudo haber respondido a una decisión de Washington. El sistema resulta importante para las comunicaciones ucranianas y para diversas tareas militares, por lo que cualquier interrupción puede afectar la coordinación de las fuerzas del país.

Trump negó haber intervenido personalmente en esa cuestión y el secretario de Estado, Marco Rubio, también rechazó que el Gobierno estadounidense hubiera ordenado limitar el servicio. Rubio sostuvo que la interrupción no fue una decisión de Washington y señaló que el funcionamiento había regresado a sus condiciones anteriores.

La discusión sobre Starlink se suma a la incertidumbre respecto del intercambio de inteligencia entre ambos países. Zelenski agradeció que Estados Unidos reanudara ese mecanismo después de un período de interrupción que, según explicó, había dejado a Ucrania con menos información para anticipar y responder a los ataques rusos. El restablecimiento de esa cooperación fue recibido como una señal positiva, aunque no disipó las dudas sobre la continuidad del respaldo estadounidense.

En paralelo, Kiev mantiene abierta la posibilidad de nuevas conversaciones diplomáticas. Zelenski confirmó que tenía previsto dialogar con representantes estadounidenses que participan en las gestiones para poner fin a la guerra. El Gobierno ucraniano manifestó su disposición a explorar acuerdos, incluso en condiciones difíciles, pero insiste en que cualquier negociación debe contemplar la seguridad y la soberanía del país.

El principal desafío consiste en evitar que una eventual salida diplomática consolide los avances territoriales obtenidos por Rusia mediante la fuerza o deje a Ucrania expuesta a nuevas agresiones. Para Kiev, la paz no puede limitarse a una suspensión temporal de los combates si no existen garantías que reduzcan el riesgo de que el conflicto vuelva a estallar.

La posición de Trump, en cambio, pone el acento en la posibilidad de alcanzar un acuerdo mediante negociaciones directas y en la conveniencia de recomponer determinadas relaciones económicas. El presidente estadounidense ha expresado en distintas oportunidades su intención de terminar la guerra, aunque sus decisiones recientes alimentaron las dudas sobre cómo equilibrará los intereses de Washington, las exigencias rusas y las necesidades de seguridad ucranianas.

La relación entre ambos gobiernos también está atravesada por diferencias de estilo y prioridades. Trump ha cuestionado públicamente a Zelenski y llegó a describirlo como un interlocutor difícil. El presidente ucraniano respondió que prefiere relaciones transparentes y claras con sus socios, aun cuando existan desacuerdos, antes que confiar en dirigentes que considera responsables de acciones violentas.

La advertencia de Zelenski tiene una dimensión que excede el vínculo bilateral. Desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala, Estados Unidos desempeñó un papel central en el respaldo militar, financiero y diplomático a Ucrania. Una modificación significativa de esa política podría alterar el equilibrio de fuerzas y repercutir sobre la seguridad europea, las relaciones entre la OTAN y Moscú y el futuro de las negociaciones.

La flexibilización de sanciones también plantea una discusión sobre la eficacia de las herramientas económicas utilizadas para responder a una guerra. Las sanciones buscan elevar los costos de la agresión y limitar los recursos disponibles para sostenerla, pero su aplicación suele entrar en tensión con intereses comerciales, necesidades energéticas y objetivos diplomáticos de los países que las imponen.

Por ahora, Zelenski mantiene la expectativa de que Washington revise sus decisiones y preserve el apoyo a Kiev. Sus declaraciones combinan una crítica directa a la política de Trump con un esfuerzo por mantener abierta la relación con su principal aliado internacional.

El desenlace dependerá de las próximas decisiones de la Casa Blanca, de la disposición de Moscú a negociar y de las garantías que puedan acordarse para Ucrania. En un conflicto que lleva más de cuatro años y continúa afectando a millones de personas, la discusión no se limita a la relación entre dos presidentes: también define qué condiciones tendrá una eventual paz y qué principios orientarán el orden internacional después de la guerra.