Neuquén lleva sus sabores y su identidad a un encuentro gastronómico internacional en Perú

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Una delegación de 21 representantes de Neuquén y Río Negro participa de Enbhiga Internacional Perú 2026, un encuentro que reúne a profesionales de la gastronomía, el turismo, la comunicación y la educación. La provincia busca mostrar sus productos, paisajes y tradiciones y, al mismo tiempo, generar nuevos vínculos profesionales.

La gastronomía puede ser mucho más que una forma de comer.

También puede ser una manera de contar de dónde viene una comunidad, qué produce su territorio y qué historias se esconden detrás de cada plato.

Con esa idea, una delegación de Neuquén y Río Negro llegó a Perú para participar de Enbhiga Internacional Perú 2026, un encuentro que se desarrolla entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre en las ciudades de Tarapoto, Lima, Pucusana y Paracas.

La delegación argentina está integrada por 21 personas entre cocineros, estudiantes de gastronomía y profesionales vinculados con el turismo y la comunicación.

La presencia neuquina está encabezada por Adriana Galarza, directora de Turismo de Villa El Chocón y miembro de la Comisión Directiva de Enbhiga Argentina – Gestión Turística Neuquén, y María Sol Althabegoiti, chef y Embajadora de la Gastronomía Neuquina.

El encuentro reúne representantes de Argentina, Perú, Chile, España y Colombia y propone una semana de intercambio gastronómico, turístico, cultural y profesional.

Pero la participación neuquina no consiste solamente en cocinar.

La intención es mostrar una provincia a través de todo lo que hay detrás de sus sabores: sus paisajes, productores, emprendedores, cocineros y comunidades.

Una trucha, un vino, un producto regional o una receta tradicional pueden contar una parte de la historia de un territorio.

La gastronomía funciona así como una especie de mapa.

Cada ingrediente tiene un origen y cada preparación puede convertirse en una forma de presentar una región ante quienes todavía no la conocen.

Para los estudiantes que forman parte de la delegación, el viaje también representa una experiencia de formación. Tendrán la posibilidad de compartir espacios con profesionales de otros países y conocer distintas formas de trabajar en la gastronomía y el turismo.

Para los cocineros, en cambio, el desafío pasa por mostrar sus conocimientos y aprender de otras tradiciones.

Y para quienes trabajan en comunicación y turismo, el encuentro ofrece una oportunidad para pensar cómo contar y promocionar los destinos y productos de la Patagonia.

Esa combinación es uno de los aspectos más interesantes de Enbhiga.

La cocina funciona como punto de partida, pero alrededor de ella aparecen otras actividades: formación, promoción turística, producción, comunicación y vínculos profesionales.

Neuquén y Río Negro también se presentan juntos.

La decisión permite mostrar a la Patagonia como una región amplia y diversa, capaz de reunir diferentes productos, paisajes y propuestas gastronómicas bajo una misma identidad territorial.

En ese sentido, la presencia internacional tiene un objetivo que va más allá de la promoción turística tradicional.

No se trata solamente de decir que Neuquén tiene lugares atractivos para visitar.

Se trata de contar qué se produce allí, quiénes lo hacen, cómo se cocina y qué historias existen detrás de esos productos.

Es una forma de turismo que empieza en la mesa y termina en el territorio.

El viaje también puede abrir nuevas oportunidades.

El contacto con profesionales de otros países permite intercambiar conocimientos, generar vínculos y explorar futuras posibilidades de cooperación.

Para una provincia que busca consolidar su identidad gastronómica, esos contactos pueden ser tan importantes como la exposición de sus productos.

Porque construir una marca territorial no ocurre de un día para otro.

Requiere productores, cocineros, instituciones, estudiantes y profesionales capaces de sostener una misma historia desde lugares diferentes.

Neuquén llega a Perú justamente con esa intención.

No solamente con recetas.

También con paisajes, conocimientos, productos y una identidad que busca encontrar nuevos públicos fuera de la Patagonia.

La experiencia será además una oportunidad para que quienes recién comienzan su formación puedan compartir el mismo espacio con profesionales que llevan años trabajando en el sector.

Y esa mezcla entre experiencia y aprendizaje puede ser uno de los resultados más valiosos del encuentro.

Al final, una cocina regional no se construye solamente con ingredientes.

Se construye con memoria.

Con territorio.

Con personas.

Y con la capacidad de transformar todo eso en algo que pueda ser contado.

Neuquén llegó a Perú para mostrar que su gastronomía es también una forma de identidad. Entre cocineros, estudiantes y profesionales, la provincia busca abrir nuevas puertas para sus productos y destinos y demostrar que, detrás de cada sabor patagónico, hay un territorio entero esperando ser conocido.