Desde la asunción de Javier Milei, Argentina ha experimentado un notable retroceso en la jerarquización de áreas de género y diversidad. La creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad en 2019 representó un hito, logrando la apertura de 315 áreas municipales y provinciales, y la elevación de cinco áreas de género a rango ministerial. Sin embargo, bajo la nueva administración, muchas de estas áreas han sido degradadas, afectando la institucionalización y visibilidad de las políticas de género.
El Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad a nivel nacional fue desmantelado y convertido en una Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género. Esta transformación refleja un repliegue en el compromiso con las políticas de igualdad y diversidad. Claudia Barcia, a cargo de esta subsecretaría, enfrenta el desafío de mantener las políticas existentes con recursos y apoyo significativamente reducidos.
En contraste, la provincia de Buenos Aires mantiene su Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, liderado por Estela Díaz, quien continúa su gestión a pesar de las tendencias nacionales. La Ciudad de Buenos Aires también ha jerarquizado su Dirección General a la Mujer, ahora convertida en Subsecretaría de la Mujer, bajo la dirección de Carolina Barone.
Varias provincias han retrocedido en la jerarquización de sus áreas de género. Santa Fe transformó su Ministerio de Igualdad, Género y Diversidad en una Secretaría. En Córdoba, el Ministerio de la Mujer se degradó a una secretaría bajo la gestión de Claudia Martínez. Chubut y Santa Cruz también han experimentado cambios similares, reduciendo la visibilidad y efectividad de sus políticas de género.
En Neuquén, el Ministerio de Mujeres y Diversidad se fusionó en un nuevo Ministerio de Desarrollo Humano, Gobiernos Locales y Mujeres, liderado por Julieta Corroza. Esta reestructuración refleja una tendencia a disminuir la importancia de las áreas específicas de género en favor de estructuras más amplias y menos focalizadas.
Provincias como Chaco y Catamarca han bajado de rango sus secretarías de género, y otras como Entre Ríos han reestructurado sus áreas en función de nuevas prioridades políticas. Este patrón de degradación es visible en varias jurisdicciones, afectando la capacidad de estas áreas para implementar políticas efectivas de igualdad y diversidad.
A pesar del retroceso generalizado, algunas provincias y líderes continúan defendiendo las políticas de género. En La Rioja, Karen Navarro sigue al frente de la Secretaría de Mujer y Diversidad, y en Salta, Itatí Carrique mantiene su liderazgo en la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad. Estas figuras representan focos de resistencia en un contexto adverso.
El retroceso en la jerarquización de las áreas de género en Argentina bajo la administración de Javier Milei representa un desafío significativo para las políticas de igualdad y diversidad. La degradación de estos espacios amenaza con desarticular avances logrados en la protección y promoción de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+. La persistencia de algunas provincias y líderes en mantener estas políticas muestra la importancia de la resistencia y el compromiso en tiempos de adversidad.