La denuncia pone en alerta a la comunidad internacional y eleva las tensiones diplomáticas entre Washington y Moscú.
En un nuevo episodio que promete tensar aún más las ya delicadas relaciones entre Rusia y Estados Unidos, autoridades estadounidenses acusaron al gobierno ruso de utilizar aviones comerciales para transportar artefactos incendiarios ocultos hacia territorio norteamericano. Según fuentes cercanas a la investigación, los dispositivos fueron detectados durante inspecciones de rutina y se sospecha que tenían el potencial de provocar daños considerables.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) emitió un comunicado este lunes en el que detalla la naturaleza de los artefactos descubiertos y la posible intención detrás de este peligroso cargamento. “Estos objetos estaban diseñados para ser altamente combustibles y fueron estratégicamente ocultados en compartimentos del avión que no suelen ser inspeccionados exhaustivamente”, afirmó un alto funcionario bajo condición de anonimato.
La Casa Blanca se ha mostrado cautelosa a la hora de emitir declaraciones oficiales, pero no ha descartado la posibilidad de que este incidente pueda tener implicaciones graves para la seguridad nacional y las relaciones diplomáticas con Moscú. El presidente Joe Biden fue informado de la situación y, según fuentes oficiales, se están evaluando las acciones a seguir, incluyendo un posible aumento en las sanciones contra Rusia.
Por su parte, el Kremlin ha desmentido categóricamente las acusaciones, calificándolas de “infundadas y parte de una campaña de difamación occidental”. Un portavoz del gobierno ruso insistió en que no hay pruebas contundentes que vinculen a Moscú con el supuesto envío de material incendiario y advirtió que este tipo de denuncias sólo aumentan las tensiones internacionales.
Los expertos en seguridad aérea y terrorismo consideran que este caso podría marcar un precedente preocupante en la utilización de aviones comerciales para operaciones encubiertas. “Es una táctica peligrosa y sin precedentes, que podría poner en riesgo no sólo la seguridad de los pasajeros, sino también la estabilidad geopolítica”, comentó Richard Thompson, analista en seguridad internacional.
El incidente ha desencadenado una serie de reuniones de emergencia entre agencias de seguridad estadounidenses y sus aliados internacionales. Además, se han intensificado las inspecciones en aeropuertos y se ha recomendado a las aerolíneas tomar precauciones adicionales al recibir vuelos provenientes de Rusia o de rutas sospechosas.
El Senado estadounidense no ha tardado en reaccionar, con varios legisladores pidiendo medidas inmediatas para garantizar la seguridad de los ciudadanos. “No podemos permitir que aviones con destino a nuestro país sean utilizados como armas potenciales”, declaró el senador republicano James Carter.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, la comunidad internacional sigue atenta a las posibles consecuencias de estas acusaciones, en un contexto donde la seguridad global se ha vuelto más frágil y los conflictos entre potencias vuelven a tomar protagonismo en el escenario mundial.