El Parlamento australiano aprobó una ley que prohíbe el uso de redes sociales a menores de 16 años. La normativa busca proteger a la juventud de los efectos nocivos de estas plataformas, en un contexto global donde los Estados luchan por regular el desorden digital.
Australia se convierte en uno de los primeros países democráticos en legislar con firmeza contra el acceso de menores a redes sociales. Con un respaldo mayoritario del Senado (34 votos a favor y 19 en contra), la nueva ley establece controles estrictos de identidad y multas de hasta 50.000 dólares para las plataformas que permitan a menores de 16 años acceder a sus servicios.
Sebastián Novomisky, en su habitual columna, celebró esta medida como un paso significativo hacia la recuperación de la soberanía estatal en el mundo digital. «No es una cuestión de prohibir por prohibir, sino de establecer límites claros que protejan a los más vulnerables», afirmó. Además, destacó que la regulación no penaliza a los usuarios menores, sino que responsabiliza a las empresas tecnológicas.