Las nuevas pruebas refutan la hipótesis del suicidio en el caso del soldado Pablo Jesús Gabriel Córdoba.
El soldado voluntario Pablo Jesús Gabriel Córdoba, de 21 años, fue encontrado con dos heridas de bala en diferentes áreas de la cabeza mientras cumplía guardia en el Grupo de Artillería 16 de Zapala. El informe de autopsia proporcionó una revelación concluyente: cada una de las heridas de bala tenía la capacidad suficiente para causar la muerte.
Además, el estudio científico destacó que tanto el disparo que ingresó por el mentón como el que entró por la sien derecha resultaron en «incapacidad para realizar cualquier acto consciente y activo».
Una pericia adicional, la de residuos de pólvora en las manos de Pablo, arrojó que presentaba partículas compatibles con pólvora, pero en la palma de la mano en lugar del dorso. Esto es notable, ya que lo común es que los restos del fulminante se depositen en el dorso. No obstante, el informe no es concluyente, ya que el material encontrado podría tener otra fuente de contaminación.
Es importante destacar que en el fusil no se encontraron huellas dactilares, ni de Pablo ni del suboficial que le entregó el arma, ni de las dos personas que alegan haber tomado el arma cuando encontraron al soldado herido.
Estos hallazgos oficiales hacen insostenible la teoría del suicidio. Según la reconstrucción de los hechos, Pablo habría tenido que dispararse en la cabeza con el fusil FAL, lo que ya habría sido suficiente para causarle la muerte e inhabilitar sus movimientos. Luego, habría tenido que recargar el arma (ya que estaba en posición de tiro a tiro), dispararse por segunda vez, quitar el cargador y algunas municiones, y borrar sus huellas del arma.
Los padres de Pablo y el abogado querellante, Maximiliano Orpianessi, han sido fundamentales en impulsar la investigación. Han insistido desde el principio en que aquí se trató de un homicidio y no de un suicidio como afirmaba el Ejército.
La conducta del Ejército ha sido confusa y ha incluido traslados y movimientos inesperados. El máximo jefe de la Guarnición Militar Zapala fue trasladado sorpresivamente a Neuquén tras el fallecimiento de Pablo, alegando «razones de salud». Sin embargo, su traslado levanta sospechas.
La intervención de la Policía Federal en el caso también ha sido objeto de controversia. La delegación de la Policía Federal que actuó en el caso no tenía conocimientos de Criminalística, y la zona no fue adecuadamente preservada en las primeras horas después del hallazgo.
A medida que avanza la investigación, la reticencia de los militares a responder ciertas preguntas es cada vez más evidente. Existe un clima de «miedo» en el cuartel, aunque no se ha especificado a qué se debe este temor.
La revelación de estas pruebas científicas y las acciones del pasado sugieren un panorama más complejo en este caso. La familia de la víctima y el abogado esperan que estas pruebas conduzcan a un cambio en la carátula del caso a «homicidio». Se espera que la auditoría militar y el juez federal Hugo Greca, quien ha mantenido una comunicación frecuente con el jefe del arma en Neuquén, general Hugo Tabbia, arrojen más luz sobre este misterioso suceso.