El nuevo régimen regulatorio y de incentivos busca atraer inversiones millonarias hacia Vaca Muerta, con proyecciones que apuntan a transformar el sector energético argentino.
El Gobierno argentino, bajo la dirección de Javier Milei, ha presentado un ambicioso plan para acelerar las inversiones en el sector energético a través del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Este programa busca capitalizar el potencial de Vaca Muerta, la segunda reserva no convencional de gas natural y la cuarta de petróleo a nivel mundial, mediante una desregulación estratégica y enfoques que maximicen la rentabilidad empresarial.
Según un informe detallado presentado por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, se espera que las inversiones en producción de petróleo e infraestructura alcancen los USD 11.200 millones hasta 2030. Este monto incluye proyectos significativos como el desarrollo continuo de Vaca Muerta y la explotación de nuevos yacimientos en el proyecto Andes, liderado por YPF.
En el ámbito del gas natural y el gas natural licuado (GNL), se proyectan inversiones aún más sustanciales, totalizando USD 35.500 millones. Estas inversiones se concentrarán en la construcción de gasoductos para el abastecimiento interno, así como en plantas de GNL y infraestructura portuaria para la exportación, con un horizonte de ejecución que abarca los próximos dos años.
Un hito clave en este panorama es el reciente acuerdo entre Pan American Energy (PAE) y la noruega Golar para instalar un buque de exportación de gas de Vaca Muerta, programado para iniciar operaciones en 2027. YPF también planea construir una planta de licuefacción junto a Petronas, lo que fortalecería la capacidad exportadora de Argentina en el mercado internacional de GNL.
Además de los hidrocarburos, el Gobierno argentino tiene previstas inversiones significativas en sectores como la generación y transporte de electricidad, con un estimado de USD 4.600 millones destinados a proyectos futuros. Las energías renovables también están en el radar, con proyecciones de ingresos por USD 2.000 millones en hidrógeno verde y otras iniciativas sostenibles hasta 2032.
Este impulso hacia una mayor producción energética y exportación tiene el potencial de generar un saldo comercial positivo significativo para Argentina, estimado en al menos USD 20.000 millones para 2030. Esto refleja las expectativas tanto del Gobierno como de los analistas privados sobre el impacto económico positivo que podría derivarse de la implementación exitosa del RIGI y la explotación plena de los recursos de Vaca Muerta.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones marca un punto de inflexión crucial para la industria energética argentina, posicionando a Vaca Muerta como un motor clave para el crecimiento económico y la estabilidad financiera a largo plazo del país.