Los grandes bancos de Wall Street analizan la fase 2 del plan económico de Milei, con proyecciones sobre la salida gradual del cepo cambiario y las implicancias fiscales de las nuevas medidas.
El panorama financiero internacional se ha visto agitado por los últimos movimientos económicos en Argentina, especialmente con la implementación de la «Fase 2» del plan del presidente Milei. Según informes de JP Morgan y HSBC, el levantamiento gradual de los controles cambiarios será una realidad hasta fin de año, marcando un cambio significativo en la política monetaria del país.
Ambos bancos coinciden en que la nueva fase del programa económico añade presión sobre las cuentas públicas, con el Tesoro asumiendo nuevas responsabilidades financieras que antes recaían en el Banco Central. JP Morgan estima que este ajuste incrementará la deuda del Tesoro en un 0,17% del PIB, requiriendo un aumento equivalente en el superávit primario para mantener la estabilidad fiscal.
Por otro lado, el HSBC destaca que el saldo presupuestario positivo logrado hasta mayo podría verse reducido en los próximos meses, aunque proyecta un superávit primario del 1,4% del PIB gracias a medidas recientes como el aumento de ingresos vía impuestos y programas de blanqueo.
En cuanto a la política cambiaria, los analistas observan con atención las declaraciones de Milei sobre la posibilidad de adoptar un tipo de cambio fijo o flexible dependiendo de la evolución económica. Ambos bancos indican que, si bien hay señales de mejoras en el balance del Banco Central, la acumulación de reservas podría limitarse debido a la demanda persistente de divisas por parte de importadores y la necesidad de cumplir con obligaciones de deuda externa.
En resumen, mientras JP Morgan apunta a una eventual remoción de los controles de capitales hacia fin de año, el HSBC advierte que las condiciones económicas y fiscales deben ser cuidadosamente monitoreadas para evitar riesgos adicionales en el mercado financiero argentino.