Argentina registra superávit energético por segundo mes consecutivo en febrero

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El saldo positivo de USD 779 millones en febrero augura una tendencia favorable que podría consolidarse en 2024 y superar los USD 3.000 millones gracias a factores como Vaca Muerta y la recesión.

En un hecho alentador para las reservas del Banco Central, la balanza comercial energética de Argentina ha sido superavitaria por segundo mes seguido en febrero, marcando un saldo positivo de USD 779 millones, según datos del Indec recopilados por el economista jefe de Econviews, Andrés Borenstein. Esta tendencia es especialmente bienvenida después de casi tres años de déficit continuo en esta área.

El país ha comenzado el 2024 con un impulso positivo en su balanza energética. El acumulado en los últimos 12 meses registró un superávit de USD 303 millones, que se duplicó a USD 779 millones en febrero. La última vez que se había registrado un saldo positivo acumulado anualmente fue en junio de 2021. Este cambio positivo se atribuye a diversos factores, incluyendo la puesta en marcha del Gasoducto Néstor Kirchner, las exportaciones de Vaca Muerta y el impacto de la recesión en la demanda energética local.

En los últimos 12 años, el país ha sido un importador neto de energía, acumulando un déficit en la balanza energética de USD 36.800 millones. Sin embargo, las perspectivas para el futuro son más alentadoras, con proyecciones que indican un superávit de al menos USD 3.300 millones para este año, gracias a la mejora en la infraestructura energética y la reducción de importaciones.

Se espera que la capacidad de transporte de gas se duplique en 2024, reduciendo aún más las importaciones y aumentando el superávit. Este impulso en la balanza energética también se ve respaldado por la política de desregulación del sector energético, que busca alinear los precios con los mercados internacionales y fomentar la inversión en energías renovables y no convencionales.

A pesar de estos avances, existen desafíos por delante, como la necesidad de inversiones significativas en infraestructura y regulación para mantener y expandir este superávit energético a largo plazo. Sin embargo, con un marco macroeconómico y regulatorio adecuado, Argentina tiene el potencial de convertirse en un exportador importante de energía en los próximos años, generando ingresos adicionales y fortaleciendo su posición en el mercado internacional.