Jubilaciones, universidades, planes sociales y provincias: cómo llegó Caputo al superávit fiscal en abril

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El gobierno celebra el cuarto mes consecutivo de superávit, pero a costa de recortes en áreas clave.

El gobierno de Javier Milei anunció con entusiasmo haber alcanzado el superávit fiscal en abril, marcando así cuatro meses seguidos de resultados positivos. Sin embargo, esta buena noticia esconde una realidad de fuertes ajustes en el gasto público, especialmente en rubros sensibles como las jubilaciones, las universidades, los planes sociales y las provincias.

El ministro de Economía, Luis Caputo, resaltó el logro del superávit financiero por cuarto mes consecutivo, un hito que no se registraba desde 2008. No obstante, este resultado no se alcanzó mediante un aumento significativo de los ingresos, que cayeron un 2,9% en términos reales en comparación interanual, principalmente debido a la disminución de la actividad económica.

Para lograr el superávit, el gobierno implementó un fuerte ajuste del gasto público, que disminuyó un 24,8% en términos reales en abril, según datos de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). Este ajuste se reflejó en áreas como las jubilaciones, las universidades, la obra pública, los programas sociales y los subsidios.

En el caso de las jubilaciones, el gasto en prestaciones de seguridad social se redujo un 22,7% en términos reales, a pesar de los cambios en la fórmula de movilidad y las recomposiciones otorgadas por el Gobierno. Asimismo, las partidas destinadas a universidades sufrieron una disminución del 20,6% en términos reales, a pesar de un aumento del 140% entre abril y mayo para gastos de funcionamiento.

El ajuste también se reflejó en la obra pública, donde el gasto se desplomó en un 97,1% y un 87,8% en términos reales para la Secretaría de Obras Públicas y la Dirección Nacional de Vialidad, respectivamente. Además, las transferencias a las provincias continuaron cayendo, evidenciando un conflicto persistente con los gobernadores.

En cuanto a los programas sociales, se observó un achicamiento en el Potenciar Trabajo y una moderación del gasto en la Tarjeta Alimentar. Los subsidios, tanto energéticos como de transporte, también sufrieron recortes significativos, reflejando la suba de tarifas y la crisis en el sector del transporte.

Si bien el superávit fiscal es motivo de celebración para el gobierno, su consecución a expensas de recortes en áreas sensibles plantea interrogantes sobre el impacto social y económico a largo plazo.