El Producto Bruto Interno cayó drásticamente debido al ajuste fiscal y monetario. La inversión sufrió una baja histórica del 23,4% en comparación con el mismo período del año pasado.
En el primer trimestre de 2024, la economía argentina experimentó una contracción significativa, con el Producto Bruto Interno (PBI) cayendo un 5,1% en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Este desplome es consecuencia de un ajuste fiscal y monetario riguroso implementado por el gobierno, que ha impactado de manera contundente en varios sectores clave de la economía. En términos desestacionalizados, el PBI también mostró una reducción del 2,6% respecto al último trimestre de 2023, marcando una tendencia preocupante en la actividad económica del país.
Uno de los aspectos más alarmantes de este informe es la caída en la inversión, que se desplomó un 23,4% en comparación con el mismo período del año anterior. La interrupción casi total de la obra pública, en un intento por reducir el gasto y equilibrar las cuentas fiscales, ha sido un factor crucial en esta disminución. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la caída en la inversión se debe principalmente a la reducción del 26,6% en construcciones y del 26,3% en maquinaria y equipo. Este descenso se agrava por la caída del 20,7% en la inversión en equipo de transporte, con el componente nacional descendiendo un 35,3% y el componente importado registrando un aumento del 46,4%.
De los cuatro componentes principales del PBI, solo las exportaciones mostraron un crecimiento interanual del 26,1% y un incremento del 11,1% respecto al trimestre anterior. Este crecimiento fue impulsado principalmente por el sector agropecuario, que se benefició de un tipo de cambio oficial más alto y de la introducción de un dólar «blend» que mejoró aún más la competitividad. Sin embargo, el consumo, tanto privado como público, sufrió una caída considerable en términos interanuales y trimestrales. El consumo privado se redujo un 6,7%, mientras que el consumo público cayó un 5%. Además, las importaciones disminuyeron un 20,1% en comparación con el mismo trimestre del año anterior, reflejando una menor demanda interna y restricciones en el comercio exterior.
El análisis sectorial revela que solo seis de las diecisiete actividades económicas registraron un crecimiento positivo en comparación con el primer trimestre de 2023. Estos sectores incluyen Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con un crecimiento del 10,2%, y Explotación de minas y canteras, que aumentó un 8%. También se observaron incrementos menores en Pesca (3,2%), Enseñanza (1,6%), Servicios sociales y de salud (1,3%) y Administración pública (0,8%). En contraste, la Construcción experimentó la mayor caída interanual con un 19,7%, seguida por la Industria manufacturera con un descenso del 13,7% y la Intermediación financiera, que disminuyó un 13% debido a la reducción en la oferta de financiamiento.
La economía argentina se encuentra oficialmente en recesión, ya que ha registrado dos trimestres consecutivos de contracción del PBI. Esta situación se alinea con las proyecciones del Gobierno y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipan una caída general de la economía del 3,5% para el 2024, la cual podría llegar al 6% si se excluye el sector agropecuario. La inversión se espera que caiga un 21,8% y el consumo un 11,3%, con una tasa de desempleo proyectada del 8,2%, incrementando desde el 6,1% registrado a finales de 2023. El FMI prevé una recuperación económica del 5% para 2025, con un aumento del consumo del 3,6%, una mejora del 12% en la inversión y un crecimiento en las exportaciones del 4,5%. Estas proyecciones se basan en un presupuesto que espera una inflación del 45% para el próximo año, después de una tasa proyectada del 140% para finales de 2024.