El ministro frenó ajustes claves y el mercado respondió con desconfianza. Las críticas de economistas y la escalada del dólar intensifican la presión.
El viernes pasado, la economía argentina vivió un nuevo capítulo de incertidumbre cuando el ministro de Economía, Toto Caputo, evitó anunciar las medidas que el mercado esperaba con ansias. Se anticipaba una baja del impuesto país y una devaluación compensada, pero nada de esto ocurrió. En una conferencia convocada de emergencia, Caputo solo informó un canje forzado de títulos, lo que desató un castigo inmediato del mercado y una suba vertiginosa en los dólares financieros y el blue, llevando la brecha cambiaria cerca del 60%.
Caputo ha evitado la devaluación que muchos economistas, como Domingo Cavallo, consideran inevitable. A pesar de las crecientes críticas y la pérdida de reservas en plena temporada de cosecha, el ministro mantiene su postura de un ajuste mensual del 2%, que el FMI ya ha calificado de insuficiente. La falta de acción ha elevado el riesgo país y agudizado las tensiones económicas.
El trasfondo político también juega su papel. Algunos señalan que el verdadero poder detrás de Caputo es su primo Santiago, quien influye en sus decisiones. Mientras tanto, exfuncionarios como Federico Sturzenegger resurgen en el escenario político, aumentando la presión sobre un ministro que navega entre la inacción y las expectativas insatisfechas.